7.7.08

uno

El sabor se queda en la lengua, pesado, denso, como queriendo restregarle en la cara los colores que le hacen falta. Cae sobre su cama como un dibujo a medio colorear, con líneas disparejas, figuras incoherentes, sueños que se pierden.

La línea de la mañana crece sobre el piso de madera, sin cuidado y despacio, las sombras son demasiadas para diferenciar este día del resto que le esperan. Logra distraer y eso es lo único que importa ahora ¿no? Obviar que las líneas crecen en la mirada, que el letargo pesa sobre los respiros, que los pies se rehúsan a marchar al unísono. Se desenvuelve como los campanazos de las iglesias, lejos, cuyos cuerpos se balancean hora a hora sin querer hacerlo.

No queda mucho más que llevarse el frío de la mañana a la espalda, tomar las palabras que se dejan ser sobre el aire con descuido, dejar que los ojos recorran desnudos su sonrisa. Mis manos están cansadas de recorrer un paisaje que no aflora, un paisaje olvidado dentro de sus mismos caminos, un paisaje que nunca es.

Entonces corres por la playa, con un vestido rojo, una sombrilla de un azul oscuro, muy oscuro, donde te perdes, donde se sostiene como una tormenta sobre tu cabeza, donde los relámpagos bajan hasta tu mano, que pareciera querer olvidarse del resto de vos. Te detenes, sentada sobre la arena, dejas que la marea lave la amargura de una vida que se olvida, dejas que la marea te cubra, te acaricie, como si fuera tu amante, íntimamente. Amar, eso no sabes hacer. No importa, me digo, te decís, así es, ¿no? Gorriones, solo eso hacia falta. Mierda. Estos lugares terminan por herrumbrar mis manos.

Es porque ordenas tu sonrisa con cuidado, alineando los dientes, dejando atrás tu lengua, cuidando que los labios no dejen ver demasiado las heridas abiertas que hay en tu traquea. No lo puedo llevar en mis manos, no me interesa una caricia distraída.

Pero no sabes, no sabes nada de silbar al aire una vida. Entonces me aburro, cruzo los brazos, llevo la tarde hacia la boca, trago, no sin saber.

Tu boca es una decepción. No sos tanto como pensas, espero no sobre estipularlo.

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