4.7.08

cosa sei disposto a perdere

Las sabanas se desordenan por la superficie de la cama, ¿que mierdas hago cuando duermo?, si, a vos te hago, con cuidado. A la mierda con vos, a la mierda con esto, a la mierda con tu puta vida. ¿Que? Si, no se que digo, serán estas mañanas tediosas, talvez.

La sombrilla crece con sus destellos, muerta, al otro lado de la habitación y se vuelve, a lo mucho, risible. No queda mas que golpear una puerta que ya esta abierta, dejar que esto caiga como una enfermedad. Te mordes los labios, te pasas los dedos por el pelo, corres de una boca a otra, y aun así, hasta ahora, no has aprendido nada.

Me amarro las noches a la espalda, dejando que caigan sobre el suelo, que corran, que huyan a traves de las venas de los transeúntes que recorren los ojos, los mios, los tuyos. El día transcurre como notas sueltas que se escupen al aire, amontonadas entre una orquestra de tormentas de mar que queman las manos. Si, has hecho que esto se vuelva una costumbre, de tomar palabras y rellenar los vacíos que aparecen entre tus poros, los haces con destreza, idiota.

Tomas se sienta en la banca, con una taza de café entre sus manos, ella sabe, el también, nunca le ha gustado pero en este momento ¿que mas da? Si, sus voces se han vuelto transmisiones entrecortadas de tragicomedias baratas de radio, de esas que la gente escucha de camino al trabajo para levantar en sus pechos un imaginario de grandeza estética.

Es más fácil de esta manera, llenar los espacios entre las palabras de los libros que se leen con uno mismo, hacer el esfuerzo de dejar que las oraciones terminen con las manos de uno entrelazadas en historias cuidadosamente filtradas. Es que sabes, mi lengua te siente como plástico quemado, es que roes los sueños con que endulzas las tardes con detenimiento, ese sonido se lleva a la boca como una sinfonía de soñadores muertos, roes la vida, roes en el sueño el hueso que te tiran desde arriba.

Mierda. En mis ojos no hay medicina para tus constantes dolores de cabeza, para la saliva amarga de manos que son aplastadas entre miradas nerviosas. Un poco mas de piel y te cogeria como a cualquier otra. Si, si, lo hace bien, bailar hasta que tus piernas pierdan la sensación y se te olvide que caminas un camino trazado a la perfección por ojos de humo. A la mierda con tus cigarros, sabes a plástico quemado, sabes, plástico quemado, tus labios son un tratado de amantes que siembran su amor en aguas turbulentas, ¿sabes?, claro que no, porque tu mar es un charco donde el barro fornica con las lagrimas que no dejas caer.

En tus pulmones las polillas cruzan el paisaje, dejándose aletear hasta que se desangran, así sos feliz, el sonido de alas azules te arropa por la noche y te asegura de que todo, absolutamente nada, estará bien. Las cosas son como son, hasta que no lo son, pero el miedo, el miedo se lleva tus venas a la espalda y fornican con gusto, con detenimiento, en silencio, con gritos de amargura confeccionada a la medida.


Te prometo que el sol nunca tocara tus pechos de nuevo, si así me lo pedís, así me lo pedís, pedís y no lo haces, lanzas el silencio por el cuarto y la mañana, con cuidado y sin pensarlo, hacia la nada, como un barco absorto, perdido en un mar donde no hay puertos que le reciban. Titubeas, titubeas. Amante, eso si que no sos, sos un suspiro perdido, sos una noche donde los calmantes se llevan a la boca, donde si nos esforzamos haremos un alto en el tendón y trataremos de mantener este desatornillador afuera del corazón. Si no hubiéramos dejado nuestras gargantas en el suelo, Anna Karinna, pero esta vez el tren sos vos. Cuidado con el reloj, que marca tu cara, que crece como una tarde gris, sin viento, tic-toca, apenas estas viva esta vez, apenas te distrae de tu muerte. Ironía que nace con el respiro, tu existencia se establece como una memoria perdida, que nunca lograra asentarse en ningún lugar, y así, estas muerta.

Es una enfermedad que se propaga sin problemas, si, la enfermedad de tus quince minutos de felicidad al día, la enfermedad que depositas con besos y caricias, plástico quemado, una vida que guardas bajo la almohada por la noche, para olvidar.





Este es mi amor, a mi manera. A la mierda con tu corazón.

1 comentario:

Anónimo dijo...

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