23.1.09

IV

Mas alla de la rivera norte, cerca de el bosque camina la niña, en su mano derecha se mece una canasta de moras recogidas durante las primeras horas de la mañana. El cielo camina a su lado, lanzando nubes como colosos en una marcha tenue, los arboles se agitan y no podria dejar de dudar si acaso ven sus piernas, perdiendo la estoicidad de verano. Se camina delgado sobre las lineas de la calle, construida con piedras de rio, curvas cansadas y herrumbradas por la animosidad de la naturaleza; se camina como olas sobre costa, aun a sabiendas que uno terminara secandose entre grietas.

Sus pechos marron rozan las largas lineas de pastizal viejo, que con halo dorado se lanzan hacia su piel tersa, seduciendo con arañazos, vociferando con silencio de cuento de abuelo. A lo lejos se levanta azul sobre el sepia tierra del valle el lago y en la orilla la figurilla de un hombre vestido en prendas oscuras se desdibuja. Sobre una roca teñida de musgo y falta de noticias se sienta, cubierto por entero de sombra orgullosa, con su cara cubierta por una mascarilla de fiestas patronales, una figura de zorro mal coloreada sobre un molde plastico.

Lo gorriones colorean los alrededores de la niña, gorriones de marea roja, cuervos que graznan sobre los cuerpos que rien, cuervos que danzan sobre las plumas sin gracia, cuervos que copulan con el morbo del pastizal y se tragan golondrinas de montaña. Ella se mueve desnuda, con tripas de ansias, con determinacion de azar. Se arrepiente quizas, pero es muy tarde para eso, el hombre sobre la roca ha venido a esperarla y seria una pena informarle que a ultimo minuto ha decidido volver a su piel, el debe haber movido su horario para encontrarle tiempo y si hay algo de lo que alguna vez estuvo segura es de que no gustaba parecer ingrata. Las moras se han derramado sobre su abdomen, cubriendo su nieve de rojo, su rojo de piel y su piel de nieve, ha corrido por su ingle, hasta sus rodillas y ahora marchan sobre sus piernas un grupo de hormigas de noche. A lo largo las chicharras hacen de banda de campo, sabiendo bien que se les ha encargado este trabajo y que deben cumplir con diligencia.

Niña gorrion y pechos pastizal, su estomago yace calmo por primera vez en meses, desde que se monto en aquel autobus, desde entonces sus dias han estado sobrepoblados de chacales y buhos de granero, corriendo sobre los pocos arboles que hacen guardia, teniendo discusiones sobre politica y semiotica, con un etremes de palabreria sobre el clima.

Se ven a los ojos, el bote, de casco rasgado aquamarino, de aspecto viejo y con aire a meses en altamar, se encuentra en el muelle y si no se suelta pronto quedara atracado en la arena por las semanas proximas. Tiene ese olor amarillo a sueños que se usan como anclas para afrontar la falta de metal, tiene ese sabor rojizo a esperanzas que se vuelcan sobre la borda cuando el agua del mar hace a tragarse la barcaza.


17.1.09

letterbomb

He intentado roer mi lengua de manera que mis palabras griten a medio coser. Es la situación de vivir en una tormenta con consideraciones estéticas y de discurso, vivir en un hogar en el cual no hube de haber atracado. Las oraciones medio adornadas de tarde confeccionada a medida se mueven al rededor del pecho moliendo sus dientes, seduciendo la media noche perpetua; lanzado al puerco mientras se escala el abismo. Manos maltratadas y con aire de valentía collage, ahora todos los ojos están sobre vos, esperando en tu espalda la salivación constante de sala de espera. Esto ha sido lo que he encontrado en la estela de tu cuerpo, cansado y con olor a peste, con tu corazón considerado y de simpatía armoniosa.

¿Adonde se te ha ido la sonrisa? La has dejado en una caja al lado del camino luego de contarle a una estrella quemada tus secretos, has visto la esfera caer así que a la mierda con las invitaciones. ¿Escuchaste las noticias? Ha vuelto al pueblo y tiene olor a viento azul. Te has despertado un día con puerco escrito sobre toda tu costa. En esta convicción de concreto te ha hecho falta piedras en tus bolsas para ser mas que una metáfora de cuadernillo de secundaria. Te escucho gemir desde tu montura, acaso la manera mas fácil de salir viva de esto.

Necesito que seas viuda de perro salvaje, necesito que socaves la esperanza adonde reside el corazón. Este silencio es para las venas que pulsan a hacerle el amor a los campos de minas, a devorar la lengua de los bailes de cabaré, llevándose a la garganta la vista de transeúntes y langostinos de campo.

Pequeña señorita, muchacho de ciudad, este ha sido tu error latente, te pido tan solo que te acerques con miedo hacia mis dientes, mi saliva sabe justo al neón que tanto te tiñe las tripas. Deja que las manos te erizen el pelo, que las canillas tiemblen, que el ímpetu se vea como juguete de infante plástico. Te digo que a la mierda con las invitaciones. Vos le has fallado. Aquí es donde la brillante nube oscura gana terreno y te dice "A los leones, querida, querido, estomago que hierve"; Mostrarme a cualquiera con tanta esperanza en ciudades arregladas, en la arquitectura de la soledad, yo te mostrare todos aquellos que han iniciado un fuego con antorcha hacia los pechos.

Aquí las manos abundan y no te escapas, los azulejos en el baño se mantienen fríos y la sala adornada para hacerle compañía a su propia soledad. Luna que cuelga, luna te he pedido que te quedes, luna que cuelga, luna te has ahogado en licor. Mostrame a quien sea, con tanta esperanza en tinta seca, te mostrare a todos aquellos que han hecho el amor en las trincheras de dialogo.

Es aquí donde la puta nube oscura gana terreno, es aquí donde cogemos con sonrisa de zopilote emancipado.