29.7.08

gone

Dicen que las estrellas no son más que vidas que encuentran quemarse, que entre nosotros hay individuos que, aunque miserables, lograban levantarse sobre el oleaje agitado del mar e iluminar al resto, en ese momento desaparecían hacia la nada.

Te acurrucas en la cama, le das la espalda a las puertas, te acomodas bajo el rayo de luz que dejan entrar las persianas, te acomodas sobre la arena y le das la espalda a las olas. El lavatorio deja caer unas cuantas gotas a medida que el tiempo pasa, la noche crece sobre la casa, aun cuando en estas habitaciones no hay estrellas.

Mis manos te buscan entre las sombras, entre las sabanas y debajo de las almohadas, siguiendo un mapa viejo, lleno de arrugas y bastiones que nunca se dejaron ser. Es trazar en el horizonte la silueta de las ciudades muertas que crecen en tu pecho, cansadas y llenas de esperanza.

A la mierda con los "para siempres", no hay diferencia entre la muerte y la gloria, asi que no nos sentaria mal morir un poco esta noche. No ves que las historias de pantalla grande solo funcionan para los herederos de un motel olvidado, para los soñadores empedernidos y de eso, precisamente eso, nuestra piel no tiene nada. El dolor de corazon de lo soñadores es el amante de nuestra condicion, de volcarnos sobre nuestro abdomen, hacer correr a un caballo salvaje que no sabe mas que eso.

Mirame a los ojos, mirame sin ojos, tocame con manos, sentime sin ellas. Tu vida ha sido un monologo extendido, donde te has besado, amado, cogido a vos misma con cada amante que has tenido, has sido vos por demasiado tiempo y se cuanto eso te asquea; te propongo entonces, que el aquamarino de madrgada te lo lleves a los pechos, lo guardes en tu abdomen, encendas tu cara, cortes tus labios y dejes a un lado tu nombre e historia, que dejes que las sabanas te acaricien sin dejar de ser parte de ellas, que si te beso, te beso, y en ese momento no sos nadie.

Hay una playa en la costa oeste donde la arena se quema viva contra las tormentas que chocan insolentes contra la costa, donde la marea oscura cubre la arena nieve, donde mis manos se abalanzan sobre tus pechos blancos y donde la insolencia de la tormenta se vive con truenos y relampagos sobre tu abdomen. No hay diferencia entre la muerte y la gloria, por eso te doy la opcion de morir esta madruagda, de luchar una ultima vez sobre las sabanas.

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