26.7.08

buenos días, hipocrita

La costa pacifica alberga un lugar que deseo ver, una franja de playa atada a la vida. Sentado sobre las dunas, de la mano de tu hija. Hay una deuda, te lo digo al oído, que tiene dueño y que no puedo pagar. Dicen que el fuego de una estrella cede al frío del espacio mucho antes de que la luz que vemos se apague. He dado vueltas toda la noche, las sabanas se mezclan con la piel y con mis manos; la luz es tenue y se escapa a lo largo del techo, al otro lado de la habitación las manos del reloj se pierden en la oscuridad, tu respiración se lanza hacia la oscuridad como pequeños botes sin un puerto donde atracar. Correr es lo que siempre supiste hacer.

Chaque seconde c'est a nouvelle vie.

La costa pacifica alberga una playa que deseo ver, una franja de tiempo atada a mis manos. Sentado sobre las dunas, de tu mano. Te lo digo al oído y arrecostados contra la arena jugás con tu pelo, jugás con las nubes y las gaviotas. Mierda.

Tu abdomen marca la noche con constancia, tus pechos se esconden bajo las sabanas, tus piernas abrazan las sabanas y tus cabellos se pierden entre la almohada. Esto me asfixia. Mi mano cae hacia las cerámicas en el piso, frías, la vida se escapa por entre mis dedos y se pierde entre las ranuras. No se como vine a dar aquí.

3:32

-María, ¿Estas despierta?

Ninguna respuesta, lo único que se dejaba escuchar era el suspiro entrecortado de su respiración, como quien se rehúsa a morir pero no tiene suficientes fuerzas para no hundirse en un sueño denso.

Los pies se dejan caer sobre el piso, mierda, ¿en que pensaba cuando decidí usar cerámica? Las constantes travesías por la casa me recuerdan de esa decisión constantemente. Siempre tengo la sensación que el espejo estará en otro lugar de la casa, cansado de visitas nocturnas y con deseos de descanso; si, probablemente tenés razón y estoy exagerando, pero mierda, ¿que seria de la vida sin exagerar? Organizar el insomnio nunca ha sido una tarea fácil, peor aun cuando duermo a tu lado y la noción de individuo se me pierde entre tus poros; por eso me receto un viaje hacia el espejo, adonde me veo la cara perdida entre el frío de la mañana y si por cosas de la vida las olas me traen un poco de vos, tal vez...

He pasado tantos años sobre esta playa, el aire de mar es saludable pero después de un tiempo las memorias se corroen y pierden un poco de color, se mezclan, las historias se entretejen y ya no me acuerdo bien de quien sos, o ¿eras? De una u otra manera, salir a caminar por la ciudad o tomar un bus estos días es inevitable sin tragar un poco del invierno y que este se escabulla por entre las venas y así hasta las manos. Me queda el sabor en la lengua que no somos mas que barcos confundidos, sin velas o remos, sin un puerto donde atracar, sobre un mar que no descansa y así, en medio de nuestra tormenta soltamos nuestras esperanzas como anclas deseando un poco de descanso y seguridad. Nada más que eso.

Entonces te das la vuelta y dejas tu mano sobre mi pecho. Buenos días, hipócrita.

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