24.10.07

ciudades ajenas



a casa del árbol


ciudades. ciudades y años. mi ciudad es un cronopio compuesto de luces de feria, de bosques en la espalda, imágenes suspendidas. mi ciudad es una tierra de entierros. Mi ciudad es el dualismo del desierto y la selva, de dunas y pinos; aquí es donde veo partir los colosos en su danza eterna, ese devenir constante. Es porque hace frío últimamente, es porque hace frío y porque desde mi montaña veo su ciudad a lo lejos, es porque mis puentes siempre son levadizos y tienen una preferencia a mirar hacia el cielo.

ajenas. ajeno tu cuerpo, tus curvas. ajenos son tus labios, aquellos para los que he escrito mapas, mapas que trazan el camino entre tus poros, pasando por tus piernas, tus pulmones, llenos de tonalidades de azul y verde.

ciudades ajenas. son aquellas lejos de mis puentes levadizos, lejos de mi montaña. son esas ciudades a donde los colosos viajan, son esas ciudades de colores pintones en la tarde, lejos de la oscuridad de mi montaña.

Hola. He preparado mis dedos a trazar el camino entre las constelaciones. He preparado mis ojos a trazar el camino entre tus poros. Vamos. Son estas noches que he estado esperando, con los colosos lejos, para guiarme. Frío. Hace un poco de frío. Invade mis ojos, hoy todo tiene olor a azul. No llevo mucho en este lugar, pero siempre llevo mi ciudad conmigo; siempre llevo este péndulo que me recuerda que de no morir todas las noches puede que no este vivo para mantener este barco en rumbo. Es porque nunca fuiste una isla, porque siempre te he visto desde abajo, en movimiento constante, acompañada de sombras de amarillo. Océano. Me he llevado mi océano conmigo, he llevado mis barcos de papel, mi pino y tus ojos, todos acurrucados en mis manos. Sabes, deje mis mapas, nunca he podido calcular adonde estas, mientras duermo estos días la brisa me contó tu secreto. Que sos, estas en todo lado.

12.10.07

irse

Cuando los ojos de fijan en su figura tendemos a perder la noche, se nos escurre, corre entre los dedos donde la tradicion tiene una cita a ciegas. Fiajmos nuestra meta, los detalles caen entre las rajaduras de nuestra piel y corren hacia nuestros labios, aqui es donde creamos un futuro, sus pilares son nuestras drogas. Nuestros iris intercambian reflejos, aqui es donde resido, entre el baile de nuestros reflejos; por eso es que no logro encontrarme con usted, porque mi figura se derrite en su nariz para tomar multiples formas, si bien es cierto mi piel se acomoda a sus deseos pero mis ojos nunca han logrado seguirla, por eso me pierdo, nos perdemos.

Decido que talvez un chapuzon sea prudente, quisiera perderme en esta laguna, la que hemos diseñado con nuestros sueños, con nuestras tonalidades combinadas, sonidos de avion y apartamentos viejos. Pero soy de papel y nunca aprendi a hacer barcos con servilletas.

No es problema, he trazado un mapa a travez del cielo estas ultimas noches; hoy he desmantelado mi arbol, lo he empacado, avise al terrateniente que no volvere en un rato.

Inhalar, exhalar, inhalar, exhalar, eso decia el manual, asi es como debia abordar el trasatlantico dieciseis, de flores azules y ramas desperdigadas. El caballero en la entrada me menciono que no hay retorno, especialmente cuando uno no tiene cara.