He escalado esta montaña con ayuda de mis sueños que colgados del techo proyectaban sobre la espalda de mi cuarto sombras que sustentaban el devenir constante del dia a dia. Pero ahora, veran, no hay dia a dia, no hay cuarto, espalda o sueños. En los ultimos meses traze de manera meticulosa en mapas la manera en que iba a escapar esto, de una vez por todas; pero han de saber que ni los mapas ni los dedos que los cruzan son de fiar, estos ultimos comparten una danza jocosa con los colosos, bosques y su cara, si, usted.
En estos ultimos meses me comprometi con la ardua tarea de la auto proyeccion, aquella en la que me disolvi, descanse sobre el lago que se ha estado alimentando entre mis costillas.
Cuando decimos que nos molesta la rutina y en cada momento que podemos nos dedicamos a usar imagenes para imaginar (en efecto) o reimaginar, en cualquier caso, dias mejores no nos involucramos en la abolicion de la rutina; en el mejor de los casos nos desenvolvemos en la proyeccion de una nueva rutina, y muchas veces tiende a ser auto proyeccion.
El vivir sin una rutina implica mucho mas que el patron con el cual trazamos nustro movimiento por los dias; vivir sin rutina implica vivir en una eterna situacion de auto evaluacion, auto cuestionamiento y desafios impuestos por uno mismo. EL vivir sin rutina muchas veces illustra un intento a medias de evitar lo que nos da miedo (que confundimos muchas veces con la palabra "rutina") sin arriesgarnos a deponer nuestra comodidad; pero no es algo que la gente quiera hacer y no los culpo, no hay porque justificar ese apego a la comodidad. La comodidad, a pesar de su atractivo, no es felicidad, en efecto hay una distancia marcada entre ambos terminos y ese brinco es el que me mata. Me incomoda vivir dentro de una comodidad tan burguesa como la que me rodea, en la cual se desenvuelve todos mis conocidos, amigos y demas; a pesar de una persona claro. Yo mismo me muevo entre esta y esta se mueve entre mis poros.
Entonces me subi en el trasatlantico tres, de arboles en la espalda y lagos en la cubierta. Me atendio un muchacho de poca edad, vestia de manera elegante como para enfatizar la seriedad de el asunto en el que me metia; su cara, sin embargo, marcaba la silueta del oso, la mascara cubria en plenitud sus facciones. Tengo que admitir que me molesto un poco, esa clase de molestia que deambula en las entrañas y de manera jocosa rie a nuestras espaldas; pronto recorde que mi cara tambien exhibia facciones extrañas y que todo habia sido parte del acuerdo. Yo habia escogido que esto fuese impersonal.
El vivir sin rutina implica ser el capitan de el barco en el que uno navega. La forma del barco puede que resulte en un viaje comodo atravez del mundo pero siempre viene a ser una limitante, los lugares virgenes son aquellos que requieren de un barco pluriforme, eterno, que sea la nada.
EL verdadero problema con el asunto de la rutina es su astusia, otorgada por nosotros en lo mas intimo precisamente para evitar un termino con ella. La rutina tiene hogar en el ser, en el cuarto de calderas de el barco pero nosotros siempre estamos en nuetros comodos cuartos burgueses, compartiendo caras y teniendo continuos monologos compartidos.
Despues de un corto tour por la cubierta del barco el joven me recordo que de ahora en adelante estaria solo y cualquier problema tendria que ser enfrentado por mi cuenta; el pronto volveria a la cima de la montaña a atender aquellos individuos que quisieran emprender el viaje y que aun si fuesen pocos cada uno valdria mucho. Nos despedimos con el cariño mas grande que dos mascaras se pueden tener. A medida que se alejaba paro en seco y parecio que un frio intenso recorrio su cuerpo. Al darse la vuelta tenia esa sonrisa burlona que siempre imagine que habrian tenido mis pensamientos si es que alguna vez tuviera la rapidez para verlos. Con un tono mucho mas bajo de voz me dio un cuaderno, un lapicero y un libro. Le agradeci con la maxima cortesia que pude encontrar en ese momento, que no es decir mucho. El se quedo ahi, de pie y empeze a sentir una molestia que me aquejaba; por un lado me dio pena que tuviese que devolverse a su solitaria tarea, aunque claro, yo emprendia una de mayor magnitud, y por otor lado me dio enojo que siguiese parado ahi, despues de todo este era mi barco y yo debia estar solo.
En lo que a mi respecta la felicidad solo puede ser cuando no hay rutina y no hablo acerca de las sucedencias tecinas del dia a dia, de el cocinar, partir a cierta hora para llegar al autobus. No. Me refiero a la rutina del ser, el despertarse cada mañana con el mismo nombre y la misma cara; el ser algo. La rutina del ser algo. Vivir sin rutina es ser libre y ser libre no es posible cuando se es algo. De la misma manera, ser feliz solo es posible cuando se es libre. Y que clase de libertad es posible cuando se es algo?
Ser el capitan de un barco es una figura que se ha glorificado a mas no poder; se ilustra al capitan como una figura de mucho porte, sin tiempo libre y siempre atento con el rumbo de su barco. En realidad, la mayoria de mis dias los pase en el arbol que traje conmigo en mis maletas. Cada dia me acercaba mas al punto de donde no podia devolverme, cuano llegase a ese punto tendria que decidir entre devolverme a la montaña donde de seguro me recibiria el joven oso con cierta decepcion o continuar hacia afuera, cruzar la atmosfera y disponerme a encontrarla. En realidad, mi busqueda no yacia en mi molestia con la comodidad pero la falta de compañia con la que tenia que soportarla.
Una vez que el joven habia partido lleve mis maletas a la cabina mas alta en el barco, ahi deje el colchon y la poca ropa que traia conmigo; la cama no fue de mucho uso pues pase mucho de mi tiempo en el arbol y pronto se torno amarillenta, creo yo, que con un poco de resentimiento hacia mi. Eso tiende a pasar, la falta de atencion se identifica como un iataque cuando enrealidad la falta de atencion proviene de ellos mismos; no como un aspecto negativo, meramente ilustrando falta de comunicacion. En todo caso, estoy empezando a divagar. Los dias los pase en buena parte durmiendo o viendo pasar las nubes; las noches, sin embargo, vieron la ejecucion de la meditacion. Por varias noches deje ir pedazos de mi mismo, en realidad me daba un poco de pena pues a alguien le irian a caer abajo y mucha gente caeria con ellas, tambien. Pero ese era el punto del viaje, este era el trasatlantico y yo habia decidido esto, no podia quejarme.
Poco a poco deje de ser, deje de ser hombre, deje de ser amigo, deje de ser extraño. Deje de ser ideas, proyecciones futuras. A medida que paso el tiempo, deje de ser algo y comenze a ser nada, nunca con esfuerzo, siempre partiendo de la auto evaluacion, el auto cuestionamiento y los desafios. Y pronto, el ser nada causo un cambio inmenso en mi interior que como es de esperar no fue reflejado en el exterior, donde todo yacia en su lugar. Pronto parti de ser nada para ser todo y de ahi, ser algo. Con gran orgullo grite a la nada mi exito, mi empresa habia sido exitosa. Pero pronto cai al suelo y de rodillas procedi a acostarme en el oceano al lado del arbol. Todavia estaba solo, solo en el ser todo; igual que estaba solo en el ser algo. Solo en la libertad como lo era en la rutina.
Estoy cansado y me dispongo a dormir. Me dispongo a acostarme en el suelo de este oceano que sigue creciendo. Me acerco al punto en el que no tengo como volver y aunque muchas veces lo he considerado, buscando esa comodidad a la cual le tengo un cariño infantil, he cerrado las vias hacia esa opcion. He botado mis mapas. Lo he botado todo y ahora me dirigo hacia la nada, para flotar entre este cañon donde mi eco me acompaña.
13.11.07
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