28.5.09

sonrisa

Porque vos eras ese niño, sin huesos adentro de sus brazos, le arrancaste las patas a los insectos. Ahora sos ese hombre, muerto contra el cerco. Ahora los brazos no dan mas y cuando tus ojos se hundan a ser aun mas inútiles pondremos nuestras caras contra lo dientes de los perros y dejaremos que nos saquen la risa a mordiscos.

El cielo era gris y vos eras ese niño, sin huesos adentro de sus brazos, te sonrieron con restos de carne entre los dientes y olor a humo entre las encías. Ahora sos esa mujer, muerta contra el piso de roble. Tu historia favorita arremangada y con los gritos de los pajaros en tu vientre.

Tuvimos nuestros días, sin huesos adentro de los brazos, mientras recogíamos los pedazos de nuestros familiares del suelo. Vos jugabas con los gritos de los pajaros entre tus manos, ahora sos ese niño, muerto contra las patas de los insectos. Te enfermaste luego de correr bajo la lluvia y pasaste una noche tosiendo los lamentos de tu madre y el orgullo de tu padre, haciéndote piernas de cartón.

Yo te llame y contestaste, idiota. Mas al norte y durante toda una tarde bailamos en circulo, una y otra vez, nuestros pies sangraban, nuestras sonrisas eran pulidas por el viento frío. Crecimos con los bosques negros y creceremos con los bosques negros, como enfermedades, entre el lodo.

Yo quise ir a recolectar las sonrisas de un pueblo perdido pero vos no encontrabas tu zapato, lo habías perdido. Lloraste un río y la casa se vino abajo, podrida desde adentro. Yo quise ir a recolectar los cascarones de pueblos perdidos pero vos no encontrabas tus uñas. Las querías para rasgar los arboles y encontrar una manera de volver.

Nunca has hecho nada.

Descansamos en el campo por tres semanas, las raíces crecían sobre nuestras espaldas y nos pintamos las venas de libros viejos. Jugamos con los perros de caza. Eras una perdiz. Jugamos con los perros de caza y reímos el río hacia la ciudad. Pronto la suciedad se trago las calles y los edificios viejos; nosotros le dimos el apoyo a todas sus causas y nunca prestaron atención al olor. Ellos eran los niños sin huesos en sus brazos, ellos son los hombres que mueren contra los cercos.


Vos querías esto, ahora tomalo. Vamos a darle de comer carroña a tu vientre. Vamos a bailar nuestras piernas hasta que la carne tiña tus vacíos.