Me acostaría con vos, sobre tu ingle, como una lluvia de mitad de año. Te suspiraría al oído, desde el cuello, como brisa diciembre. Pintaría sobre tu estomago, con llamas de papel, como vino sobre mantel. Se vuelve una situación adonde empacar es lo único que queda, escalar hasta que la montaña escale sobre nosotros. El viejo pueblo con tintes de amarga nostalgia, los viejos en la esquina con sus bocas llenas de actualidad ¿Te has dado cuenta? Quizás seria un pintor de fama o un pianista de renombre, si mis manos fueran de algún extraño que viene de paso por ciudad, si mis ojos fueran una cámara fotográfica, si no tuviese que pelear en una guerra sobre nada. Me quedaría con tus labios, desde mi garganta, como si fuesen un hábito viejo. El sol se abre camino sobre tus consonantes, el motor se pierde en el fondo y yo me callo, suficiente tengo con escuchar por sobre mi miente como para cansar con garganta.
Sonreí como si quisieras. Mi nombre cae como tus faldas y se regocija en el acido estomacal del viernes por la noche. La foto que titila debería de estar avergonzada, venir hasta aquí y pretender seducir a una persona tan hornada y decente. Decile que estamos en contacto ¿si? Iremos por una taza de café y le contare como va la vida.
¿Te menciono que tiene un esposo? Claro, yo soy quien se la esta cogiendo ¿Ella no te coge de vuelta? Eso es lo que hace la gente ¿no? Cogerse unos a otros. Nunca había escuchado de vos. Pues lo harás, pronto, con lágrimas en los ojos. Eso suena a amenaza ¿Suena a amenaza? ¿Acaso no suena a ello?
Por dios, estas calles no son apropiadas y tal ves de pasar mas tiempo en esta casa me habría dado cuenta de ello ya. Debería de aclarar, no te voy a caer bien ahora y mucho menos entre el tiempo pase; vas a suspirar, no lo hagas, será peor para mi y para ti. Seria mejor para todos que mires desde una distancia y saques tus conclusiones sin roer en el hueso.
La señorita quiere una copa de vino, si, si señor, yo se que tiene las manos hechas un nudo pero su vagina esta desespera por un poco de alcohol. Gracias. Tu vestido suena a vacaciones en la playa ¿sabes? A arena sin sal.
Debajo de la gabardina esta mi pecho, abierto y orgullo maquillado con olor a colonia ajena. De dolor no tengo nada, claro, más que las manchas de lápiz labial que dejaste en el cuello; ambos demasiado jóvenes para morir pero demasiado viejos para vivir. Me pica la pierna hermosa niña. Acaso fuéramos sabor a noche anterior y falta de preocupación por la mañana siguiente, pero no sos, no lo es, mas allá de tus anteojos de marco plástico imitación diseñador, mas allá de tus polvos para mejillas de casa burguesa, no, no ¿si? No, que va a ser, nada más que miedos.
Mira que te sangra la nariz, pezones de flor ¿Le dirás que pronto nos vemos por una taza de café? Debo de hacerle saber las noticias de pueblo, de viejos amargura, esquinas santa María madre de Dios ¿Sabes que tiene un amante? Claro, yo soy quien se lo coge ¿El no te coge de vuelta? Pues claro que no ¿No es eso lo que hace la gente? Cogerse solos.
Pechos durazno y estomago vino, ingle azul y piernas de mañana, te ofrezco una copa de vino, los nudos en tus manos parecen pedirlo a gritos. Debajo de esta falda hay una gabardina sin pecho rojo y de gorrión borracho. Maldita sea, venís aquí a dejarte seducir por amarras y cubiertas sal, honrado y decente, olvidado y viejo.
El viejo Armando se ha sacado el peine del bolsillo y deberíamos de no estar aquí, pronto hará señal al mesero y el Whiskey brotara desde sus uñas sucias hasta sus areolas. Sus mangas hasta el codo y el bastón escondido bajo la mesa, los zapatos de 25 centavos y el saco de galán sabatino.
Te mordes la lengua y roes tus dientes, niña, señorita, chica de mejillas y pechos tímidos. Anda coge o no lo hagas ¿que más da? ¿Sabes que tenes un amante? Claro, vos y yo cogemos ¿Juntos? Solo a veces pero te lo dije, piernas azul de madrugada.
Sonreí como si quisieras. Mi nombre cae como tus faldas y se regocija en el acido estomacal del viernes por la noche. La foto que titila debería de estar avergonzada, venir hasta aquí y pretender seducir a una persona tan hornada y decente. Decile que estamos en contacto ¿si? Iremos por una taza de café y le contare como va la vida.
¿Te menciono que tiene un esposo? Claro, yo soy quien se la esta cogiendo ¿Ella no te coge de vuelta? Eso es lo que hace la gente ¿no? Cogerse unos a otros. Nunca había escuchado de vos. Pues lo harás, pronto, con lágrimas en los ojos. Eso suena a amenaza ¿Suena a amenaza? ¿Acaso no suena a ello?
Por dios, estas calles no son apropiadas y tal ves de pasar mas tiempo en esta casa me habría dado cuenta de ello ya. Debería de aclarar, no te voy a caer bien ahora y mucho menos entre el tiempo pase; vas a suspirar, no lo hagas, será peor para mi y para ti. Seria mejor para todos que mires desde una distancia y saques tus conclusiones sin roer en el hueso.
La señorita quiere una copa de vino, si, si señor, yo se que tiene las manos hechas un nudo pero su vagina esta desespera por un poco de alcohol. Gracias. Tu vestido suena a vacaciones en la playa ¿sabes? A arena sin sal.
Debajo de la gabardina esta mi pecho, abierto y orgullo maquillado con olor a colonia ajena. De dolor no tengo nada, claro, más que las manchas de lápiz labial que dejaste en el cuello; ambos demasiado jóvenes para morir pero demasiado viejos para vivir. Me pica la pierna hermosa niña. Acaso fuéramos sabor a noche anterior y falta de preocupación por la mañana siguiente, pero no sos, no lo es, mas allá de tus anteojos de marco plástico imitación diseñador, mas allá de tus polvos para mejillas de casa burguesa, no, no ¿si? No, que va a ser, nada más que miedos.
Mira que te sangra la nariz, pezones de flor ¿Le dirás que pronto nos vemos por una taza de café? Debo de hacerle saber las noticias de pueblo, de viejos amargura, esquinas santa María madre de Dios ¿Sabes que tiene un amante? Claro, yo soy quien se lo coge ¿El no te coge de vuelta? Pues claro que no ¿No es eso lo que hace la gente? Cogerse solos.
Pechos durazno y estomago vino, ingle azul y piernas de mañana, te ofrezco una copa de vino, los nudos en tus manos parecen pedirlo a gritos. Debajo de esta falda hay una gabardina sin pecho rojo y de gorrión borracho. Maldita sea, venís aquí a dejarte seducir por amarras y cubiertas sal, honrado y decente, olvidado y viejo.
El viejo Armando se ha sacado el peine del bolsillo y deberíamos de no estar aquí, pronto hará señal al mesero y el Whiskey brotara desde sus uñas sucias hasta sus areolas. Sus mangas hasta el codo y el bastón escondido bajo la mesa, los zapatos de 25 centavos y el saco de galán sabatino.
Te mordes la lengua y roes tus dientes, niña, señorita, chica de mejillas y pechos tímidos. Anda coge o no lo hagas ¿que más da? ¿Sabes que tenes un amante? Claro, vos y yo cogemos ¿Juntos? Solo a veces pero te lo dije, piernas azul de madrugada.