25.12.08

loneswarm

Me acostaría con vos, sobre tu ingle, como una lluvia de mitad de año. Te suspiraría al oído, desde el cuello, como brisa diciembre. Pintaría sobre tu estomago, con llamas de papel, como vino sobre mantel. Se vuelve una situación adonde empacar es lo único que queda, escalar hasta que la montaña escale sobre nosotros. El viejo pueblo con tintes de amarga nostalgia, los viejos en la esquina con sus bocas llenas de actualidad ¿Te has dado cuenta? Quizás seria un pintor de fama o un pianista de renombre, si mis manos fueran de algún extraño que viene de paso por ciudad, si mis ojos fueran una cámara fotográfica, si no tuviese que pelear en una guerra sobre nada. Me quedaría con tus labios, desde mi garganta, como si fuesen un hábito viejo. El sol se abre camino sobre tus consonantes, el motor se pierde en el fondo y yo me callo, suficiente tengo con escuchar por sobre mi miente como para cansar con garganta.

Sonreí como si quisieras. Mi nombre cae como tus faldas y se regocija en el acido estomacal del viernes por la noche. La foto que titila debería de estar avergonzada, venir hasta aquí y pretender seducir a una persona tan hornada y decente. Decile que estamos en contacto ¿si? Iremos por una taza de café y le contare como va la vida.

¿Te menciono que tiene un esposo? Claro, yo soy quien se la esta cogiendo ¿Ella no te coge de vuelta? Eso es lo que hace la gente ¿no? Cogerse unos a otros. Nunca había escuchado de vos. Pues lo harás, pronto, con lágrimas en los ojos. Eso suena a amenaza ¿Suena a amenaza? ¿Acaso no suena a ello?

Por dios, estas calles no son apropiadas y tal ves de pasar mas tiempo en esta casa me habría dado cuenta de ello ya. Debería de aclarar, no te voy a caer bien ahora y mucho menos entre el tiempo pase; vas a suspirar, no lo hagas, será peor para mi y para ti. Seria mejor para todos que mires desde una distancia y saques tus conclusiones sin roer en el hueso.

La señorita quiere una copa de vino, si, si señor, yo se que tiene las manos hechas un nudo pero su vagina esta desespera por un poco de alcohol. Gracias. Tu vestido suena a vacaciones en la playa ¿sabes? A arena sin sal.

Debajo de la gabardina esta mi pecho, abierto y orgullo maquillado con olor a colonia ajena. De dolor no tengo nada, claro, más que las manchas de lápiz labial que dejaste en el cuello; ambos demasiado jóvenes para morir pero demasiado viejos para vivir. Me pica la pierna hermosa niña. Acaso fuéramos sabor a noche anterior y falta de preocupación por la mañana siguiente, pero no sos, no lo es, mas allá de tus anteojos de marco plástico imitación diseñador, mas allá de tus polvos para mejillas de casa burguesa, no, no ¿si? No, que va a ser, nada más que miedos.

Mira que te sangra la nariz, pezones de flor ¿Le dirás que pronto nos vemos por una taza de café? Debo de hacerle saber las noticias de pueblo, de viejos amargura, esquinas santa María madre de Dios ¿Sabes que tiene un amante? Claro, yo soy quien se lo coge ¿El no te coge de vuelta? Pues claro que no ¿No es eso lo que hace la gente? Cogerse solos.

Pechos durazno y estomago vino, ingle azul y piernas de mañana, te ofrezco una copa de vino, los nudos en tus manos parecen pedirlo a gritos. Debajo de esta falda hay una gabardina sin pecho rojo y de gorrión borracho. Maldita sea, venís aquí a dejarte seducir por amarras y cubiertas sal, honrado y decente, olvidado y viejo.

El viejo Armando se ha sacado el peine del bolsillo y deberíamos de no estar aquí, pronto hará señal al mesero y el Whiskey brotara desde sus uñas sucias hasta sus areolas. Sus mangas hasta el codo y el bastón escondido bajo la mesa, los zapatos de 25 centavos y el saco de galán sabatino.

Te mordes la lengua y roes tus dientes, niña, señorita, chica de mejillas y pechos tímidos. Anda coge o no lo hagas ¿que más da? ¿Sabes que tenes un amante? Claro, vos y yo cogemos ¿Juntos? Solo a veces pero te lo dije, piernas azul de madrugada.

12.12.08

high horse

Ella viste un vestido floral que recogió del suelo en la casa de alguna tía lejana, flota sobre el suelo de la ciudad mientras llora y ríe cantando canciones de libertad y alegría. Los ojos un tanto desorbitados se desplazan de una imagen a otra, con poca coherencia y suficiente amargura. Cuatro de la tarde. Cuerpo ha atracado sobre la brisa verdad.

Hablo mierda, no hay mucho que hacer en esta celda, las tablas de madera en el suelo escupen frío a mi espalda, pero lo absorbo, lo tomo, me recuerda a cuando cogía con ella. Para el momento en que las fotografías fueron tomadas tenían el sabor a carne vieja. Me rodeo de inseguridades, he dejado que habiten mi piel, como torsalos, haciendo túneles entre mis venas, pudriendo mi saludable imagen, ahora la belleza se ha ido y deja ver lo horripilante de mi cuerpo, el erotismo de gangrena, enfermedad que se come a la gente los viernes solitarios. Tranquilizante para el espíritu, soledad de aurora boreal y electricidad estática, cuarto blanco de centro de rehabilitación. Si las paredes no dan cabida vomitare por entre las grietas. Palmada en la espalda.

-"Quita tu mierda de mano de mi cuerpo"

Prueba de sangre, la mano izquierda resulta el amanecer, la derecha el atardecer, juntas en el abdomen es un eclipse que se pinta de morbo, tomando las entrañas molestas y ansiosas. Sabiduría de pupitre, conocimiento de "dale, no seas cobarde". Justo ahí, eso es una Deidad irreductible, por eso he hecho lo que tuve que hacer para llegar a la colina donde tus palabras no fueran una estatua de plasticina. Si las grietas no son suficientemente grandes dejare que el vomito cubra la piel, así dejándome a mano la excusa de estar suficientemente enfermo para comprometerme. Línea de amor olvidada, ¿acaso rayas el suelo?, vías de arado para infantes a medias, nuevas vos, nuevos el, nuevos ellos, todos y cada uno de ellos listos para ser engullidos en el momento en que tus ojos golpeen tu estomago, momento en el que será escurrido de su naciente amarga.

Hacemos el amor en teoría y nos masturbamos en la práctica. Besamos a los chicos que hablan Foucault, besamos a las chicas que hablan Marcuse, abrazamos a aquellos que conocen a Adorno y lanzamos desaire a aquellos que no. Lo que es bueno para la postura es bueno para la pose ¿no? Somos, quizás, el logro mas impresionante de la idolizacion del individuo occidental, ovejas en trajes de tigre, escupiendo teorías en semiótica, hermenéutica, economía, da igual, endulzando nuestra estética con conocimiento prestado, perpetuando justo aquello a lo que decimos oponernos. La sed de cambio del ser moderno es ahogada por el constante cambio que se promulga desde el pulpito del conocimiento, disfrazando la violencia con tolerancia y respeto, enmascarando el alma con un intelecto cultivado.

Sos una mierda y bien que sabes, por eso no soportas a quien sea que no resulte cómplice en tu mentira.

9.12.08

diciembre

Los dolores de cabeza son incesantes, nacen desde el interior de los ojos y se lanzan hacia adentro como un pelotón de guerra. La voz taladra hoyos sobre la frente, las palabras desembarcan sobre la costa en el abdomen y hacen a moverse a través del estomago hasta la claridad del pecho. ¿Para que? La dulce victoria en la primera plana de los periódicos de vuelta en casa, el confeti desde los edificios en el norte de la ciudad, los niños corriendo al lado de el vehiculo y el vitoreo de los transeúntes que poco entienden como la carne regada sobre los montículos afecta sus vidas.

El motor importado desde Bretaña hace un ruido infernal, esa clase de ruido burlón que escupe a la cara y se esconde en el momento en que uno la vuelve; adonde el ruido se encuentra hay tan solo una viejecilla adormilada y un joven que poca atención presta, parecen una ficha de domino que va abriéndole camino a la enfermedad por entre los callejones gastados de la ciudad.

Dénouement. Si acaso fuera eso. No, los nudos de abrazan, se besan, se tragan, dejando rastros de maquillaje en el suelo caoba del bar, maquillaje mejillas, rubor señorita y ojos gangrena. Las balas se tiran a la piel joven, cortando la tensión de las esperanzas entre poros, la carne engulle el metal oscuro con una bienvenida roja, como cuando las olas rompen en el muelle y caen sobre la acera.

¿Es acaso más que eso? Ver desde la ventana en la sala de estar el hoyo en el árbol hueco, retorcido y perverso, lanzando muecas hacia la casa y, finalmente, acercarse desde atrás con la linterna que dejan en caso de un apagón, alumbrando todo el interior del tronco cansado. Caminar por las escalinatas hasta el cuarto con el orgullo en la lengua de haber reclamado ese espacio en nombre de nuestra sanidad. Sanidad pontífice de la violencia, sanidad feudal, sanidad torcida, sanidad que de sanidad tiene solo el acomodo a una vida profundamente enferma.

Va que tu amor es tan solo una colonia de soldados de juguete, creyendo haber tomado la vida, nada más que una división de sueños rotos que dejan la vida escaparse por entre los dedos. Tus relaciones, una masturbación mutua y compulsiva.

4.12.08

colinas negras

Me gusta como una metáfora, como el sentido común, como la falta de conciencia. Más allá de la sierra norte hay tres árboles que crecen sin darle importancia al suelo, tres árboles que queman sus ramas hacia el cielo por la noche. Más allá de la sierra norte hay una cara que llora la felicidad de gorriones. Aquí en la ciudad hay un apartamento donde las venas saltan de sus brazos y se amarran a esperanzas plásticas. Aquí en la ciudad hay labios que proclaman el polvo blanco sobre los sueños, calles de flores azules que amarran sus hojas a las piernas de los transeúntes. Mierda. Si, mierda, porque eso es lo que queda decir cuando se levantan Dioses dentro de traqueas gastadas.

Si, fresca como mañana de diciembre, aun cuando las escaleras desde el primer piso son una orquestra en mi mente; no hay tal cosa como miedo, más un susurro al oído que dice "hay demasiada gente en este lugar, vámonos de aquí".

Estas noches son una batalla campal, una guerra despiadada adonde se dejan caer sobre las sabanas las necesidades e inseguridades, las esperanzas y los sueños, abrumadores, queriéndose comer cada rastro de amor en el aire. Por eso calculo la estrategia, me acomodo en los flancos de tu cuerpo, me apodero de tus miedos y los destierro hacia la sala de estar; como si fuera el ultimo respiro, dejar que la perversión del orgullo sea violada por el amor inestable, eterno.

Esto de los celos se vuelve aburrido rápidamente. Hoy me doy cuenta mas que nunca que me resulta profundamente asqueroso todo este asunto, las ventanas del bus golpean los marcos con cada hueco en los que las llantas de dejan ir, el sonido retumba en los cuerpos de todos estos que se sientan aquí, conmigo. Luchar contra sus caras es golpear una pared de concreto con un mazo de plasticina, o quizás, mi mazo es de hierro y sus pechos de agua. No lo hago entonces.

La importancia que nos damos todos es apabullante y la única razón que veo en fundir el hierro en estatuas de ídolo neon es que talvez sentimos que salir vivos de las querellas que tenemos con nosotros mismos nos da la pertinencia de demandar reconocimiento por parte de todo los otros. Si, me gustan tus pechos y me gustan las caderas de ella, se que no te molesta eso, te molesta que tus tropas no hayan decimado mi ser hasta que te llamaras regente de este país, triste cara, la tuya, con tu pretensión de deidad.

Encontrá regocijo en su caja chica de amores y desamores, buscá orgasmo en tu nudo en la garganta, deleitáte con el sabor de las tripas retorcidas y memorias adornadas. Dibuja sobre las calles que te llevan a casa un color ceniza, adonde los cuerpos de quienes has asesinado en tu corazón decoran un vacío burlón, adonde los gorriones cantan una canción de cuna para la miseria de la cotidianidad. Disfruta la ultima ciudad sobre un desierto marrón, habla con tus labios una canción de guerra para Generales cansados, acostate en la oscuridad de una noche árida, descansa tu pecho sobre la Sierra adonde los lobos se mueven entre el granizo como espectadores discretos, listos para dejar sobre tu cuerpo un dialogo animal.

En tu cara no hay nada horrible, solo belleza, hermosura que fornica con el vacío en tus pulmones, estética barata y pastiche, hermosa sos, idiota.