28.4.08

You (also) pretend to not come

El aire en este lugar es denso y oscuro. Me cansa, me turba la vista, se derrama por mi cabello. No queda mas que movernos a través de estos días resignandonos a tomar sorbos de comodidad, esperando que al llevarlos a la garganta podamos estar contentos. Tus ojos dicen mas de lo que crees que lo hacen y se que con cada mirada que lanzas hacia mi dirección tragas amargo, casi de manera condescendiente. No sonrío, para seguirte la corriente, pero me das risa, me gustaría hacerte entender que mis pies no están mojados por las lagrimas, como vos crees, pero porque he estado cruzando este río por mucho tiempo ya.

Veo tu cara en la cama y me asombro de como tus facciones se tiñen con azul de mañana, quisiera llevar tu imagen en mi bolsillo, hecha añicos, para así darle forma a voluntad a cualquier hora del día. Llevas tu mano al abdomen y dejas que caiga sobre la vida, creí que descarrilar un tren habría sido una tarea mas fácil, pero siempre he dejado el paisaje derramarse sobre la noche y se me hace difícil verme a la cara. Es trágico, pero la tragicidad es dulce y propia de nuestros días, la llevo en los labios y muchas veces hace crecer risas en la cara. Aveces, cuando estas lejos, me propongo volcar este bote, tal vez así tendrías que respirar y pondrías esa cara a un lado, tal vez así te vería como alguna vez te he visto mientras dormís, como sos.


Ayer mientras caminaba por la avenida me detuve a ver un par de niños que llenaban sus manos con piezas de legos, aquellas que teníamos de niños, y no puede evitar reír al encontrar en ellos los mismos movimientos que he visto por tiempo ya, la misma manera de tragar el aire y de quitar los ojos. Últimamente se me hace difícil moverme por las calles y autopistas, con cada salida que cae sobre el día mi cuerpo hace a moverse y desarticular sus funciones. Es en los días de lluvia que la peculiaridad del destino de un paraguas se vuelve casi insoportable, si no fuera por los tintes de rojo que va dejando en su camino. Me disculpo, no puedo evitar entretejer mis pensamientos entre estas palabras y de poco sirven en este momento. El sol se levanta sobre los arboles y borra las letras que escribimos en la arena, los granos se amontonan y se dejan respirar por el viento, la tranquilidad aqui me impacienta, me atrevería a decir que el mar se deja sugerir una manera de morir.

Sonrío, pero no te detenes a verlo, recorres mi cara con cuidado y perdes de vista esos detalles. Mientras salí a caminar el agua de los vasos que he dejado sobre la mesa se ha derramado sobre el piso, se ha agrietado y no camino sin mojarme los pies con cada paso que doy, pero has de saber que no me molesta en lo absoluto. El sol se mueve con pereza hoy y todavía hay suficientes sombras por ahí que han quedado de la noche. Quisiera decir que de perdono, pero nunca te conocí y por ello solo logro perdonarme a mi mismo.



Deje olvidado en el cajón en tu apartamento mis deseos de dejar de ser algo, pero mira, hoy lo has traído de vuelta, lo has dejado en el piso donde se ha mojado y eso me hace increíblemente feliz. Te suspiro a la oreja que me disculpes por llevarme tu memoria pero de no hacerlo no tendría como causar un incendio en mis pulmones. Espero que no te incomode el agua cuando te levantes. Hasta nunca.

27.4.08

[High noon is] quick to draw.

Llevar la noche en el bolsillo. Esa es la tarea mas difícil que se puede emprender estos dias. En algún texto Nietzche había mencionado aquellas figuras que habrían de volar en soledad por años, con el fin de aterrizar y dejar que la vida creciera entre sus poros. En el momento sonreí y pase por alto la noción de una vida asi, lo hice de manera burlesca y desde entonces no le di mas importancia.



No se donde dejar los ojos, ni donde guardar las manos. La noche ha crecido con lentitud y no parece haber nubes, cuentan por ahí que han muerto, una por una. Es entonces que la arboleda resuena en la oscuridad y no hay lugar donde encontrar imágenes que regurgiten colores de otros dias. De alguna manera siempre fue así y cuando en el horizonte aparecieron siluetas habrían sido solo mis manos temblando por el frio. Es en noches como estas que el aire que se respira raspa la garganta y cubre los pulmones de ceniza. Es porque el agua de este mar se ha llevado la noción de lo que es tangible y desde entonces a mis manos se les hace difícil llevarte hacia mi boca.


El cuarto se llena de madrugada, este silencio es inusual y me incomoda. Sin algún ruido se me hace difícil olvidar tu cuerpo que cae con gracia sobre la cama. Tu cabello se riega sobre las sabanas sin cuidado, tu respiración, casi rítmica, colma el cuarto y me impacienta. Me habían asegurado que en este viaje no me encontraría con nadie mas, entonces creí con felicidad que tus manos no volverían a llevarse a si mismas hacia la noche; pero lo hicieron, aquí estamos ¿no?. Fue hace tanto tiempo ya, aun así sos la misma una y otra vez, salvo por pequeñas diferencias, lunares, colores, suspiros. El respaldar se siente frio contra la espalda, pero prefiero eso a el calor de la cercanía con tus piernas. Naufragar asi parece haber sido algo que escogimos, después de todo, pero nunca viniste aquí, tu cuerpo siguió con la marea hacia otros días. Entonces, lo único que me acompaña en esta ladera, son los pinos que se amontonan, queriendo olvidar las tardes mar adentro; ademas de eso solo tengo tu respiración en mis manos, pero así convenimos y no hay campo para un arrepentimiento de esta magnitud. Fue hace tanto tiempo ya, no tengo recuerdo alguno de tu cara, tu cuerpo, tus pechos, tus labios, solo tengo tu sabor en mi boca y eso es suficiente para hacerme llevar a la garganta estas palabras, tratando de borrarlo.



Se hace tarde ya y tu cuerpo sigue tendido sobre el cuarto, lanzas al vacío tu respiración como jugando y no me queda mas que observarlos, débiles pero con determinación de llegar a algún cuello que quiera aceptarlos. Tengo la curiosidad de saber si alguna vez viste a alguien sin verte a vos misma, no busco que haya sido yo, eso lo supe desde el principio y no me molesta, pero tengo la esperanza de que lo hayas hecho y asi saber que no me engañe a mi mismo dejando crecer esa esperanza en mi boca. Me gustaría saber, de la misma manera, que paso con aquellas mañanas de "esta es la ultima vez". No contaba con que esta mañana estuvieras aquí, no sabia que de alguna manera habías llevado tu caminar al mar y lo habías dejado olvidado ahí.

3:01. Debería dejar estos hábitos en alguno de los lugares a los que vamos a caminar, dejarlo en una banca talvez, ahí creciera sin problema. Debería talvez, dejarlo en la misma banca donde te encontré, con tu sombrilla roja y tu pelo negro sobre la tez blanca de tu cara.

Entonces solo puedo llevarme a mi mismo a la cara y esperar en la sala de estar. No vendría aquí durante el día, las fotos familiares se amontonan y la terminación de las paredes es demasiado angular para mi gusto. No se como no te diste cuenta antes. Siempre parece suceder, en algún momento vine aquí y me senté en el piso sin moverme, pero ahora, estas fotos crecen amarillentas y no logro estar tranquilo en ellas.

Nunca duermo cuando te quedas aquí, se que sabes, así que me molesta que me lo preguntes todas las mañanas.


Asi tomo las llaves mientras vos derramas tu vida sobre mis sabanas, salgo por la puerta delantera seguro de no hacer ruido.

10.4.08

under thunder and gale.

Arremeter contra nuestros calculos, la conciencia pesa en estos momentos. Los movimientos se vuelven sigilosos y medidos, esto de como se mueve el reloj por el dia y esos ¿Sera ya el momento?. Es casi como jugar a las escondidas, encontrar un lugar y esperar a ver la sombra de la otra persona cerca nuestro, el estomago se retuerce y las manos tiemblan. Tengo que admitir que hay algo de magia en eso, pero es indudablemente una tarea cansada y mis pies no han tomado un descanso por años ya; aveces me dispongo a no moverlos pero no parece servir de mucho, ya sea por inercia o un miedo a quedarnos atras. Lo siento. El aire sigue siendo fresco pero de poco sirve si no hay pulmones que lo encuentren. Entonces nace entre las costillas ese deseo de cortar esos hilos que penden de las muñecas y encontrarse en un lugar ajeno, donde todavia las cosas se dejan descubrir como nuevas. No sirve nada mas dar un paso afuera y dejarse ir, las mañanas prueban que aun cuando nos reimos el peso sigue haciendose notar. Mira, esto de la comunicacion siempre ha sido dificil, en gran parte porque la terquedad se rehusa a hacerse a un lado y cuando bien se que gritas mucho me cuesta hacerle caso. Las manos se olvidan a si mismas y el nudo se lleva a la garganta. Desearia vomitar todo esto, sacarlo de adentro, donde crece y se burla.

Levantarse a la mitad de la noche y perderse en el propio abdomen se convierte en un problema. Se extiende como la tundra y poco tengo para cubrirme del frio de llevarme las manos a la cara y no conocer. En la ausencia de la luz no hay que reconocerse y si se trata se hace mas dificil, se puede llenar los labios de orgullo y hacer responsable a la oscuridad de romper los dias. Llevarse a uno mismo en la espalda como un pensamiento es complicado, mas aun cuando carece de hogar y se traga vacio, sin tomar la traquea y darle aire. Complicado, no, complicado no es la palabra, rara vez viene a ser algo complicado y definitivamente esta vez no lo es; esto es confuso y precisamente en ello estriba llevarse a si mismo en la espalda.

Pero entonces, si ambos estamos aqui y pensamos movernos con tanta facilidad se me hace extraño verte en la ventana, dejandote caer por el balcon. Este cuarto de hotel fue confeccionado a la medida, dijeron que en el se nos haria facil ese asunto de cubir las caras con azul de mañana. Entonces el cuarto se escribe a si mismo como un estomago vacio, que se retuerce y en el descansar se hace dificil. Esto todo es tangible, pero partir del humo para acariciar tu cara es una tarea que no es disfrutable en el mejor de los casos, la espalda baja se queja y las manos se buscan para hacer aquella mueca de dientes que de pequeño parecia a un tiburon.

Llueve estos ultimos dias, las gotas se dejan caer sin preocupacion sobre los techos; talvez por eso llama la atencion e hipnotiza, eso de dejarse caer. Cruzar la cara con el dedo y sentir el relieve se vuelve casi imperceptible cuando la bulla de la lluvia calla todo. Es tener la esperanza que sea asi, en todas las casas y que entonces el mundo este muy aturdido para seguir. No se si sera eso, pero cuando llueve da la impresion de que el tiempo se da un descanso.



Mira que nos encontramos en este lugar, esta playa sugiere una manera de morir y se nos hace tarde. Esta costa tiene en sus manos un lugar que desde hace tiempo viene a dar en mi mente. Nunca habia estado aqui pero ahora entiendo porque pase varias noches sentado en estas dunas. Tu abdomen esta lleno de garua, parece que hay una gotera en este lugar y no contaba con eso. Mira que estamos en esta playa, el viento aqui corre de una manera diferente que lo hace de vuelta en los sillones; llevar los pies a la arena y sumergirlos es pedirle a la marea que uno pueda volverse granos y que en uno de los dias de sol que dejamos olvidados en las paradas de bus el viento nos levante. Dejar las huellas en la arena es un juego que toma mas destreza de lo que parece, no se si te acordas de aquellos dias donde la sal chocaba contra el rostro de manera estrepitosa y llevarse a la boca un trago de agua pareceria dulce incluso, esos dias lentos donde el talon se oprimia contra la arena, si solo fuese para dejar una muestra vivida de que estuvimos ahi. Habra sido en el apuro que la marea quedo olvidada y despues de unas horas borro las huellas, el problema esa ahi, que nuestras huellas se olvidan y no se encuentran; esperar encontrar hogar en un momento es algo que ya no es posible, pero no encontrar las huellas en la noche hace este asunto de crecer dificil.


Pero estos dias siembran en el pecho la necesidad de tomar esta casa y hacerla añicos, preparar el aire para los proximos dias; talvez encontrar una ladera donde puedan llevarse a boca y asi construir un nuevo cuerpo. Tomar todo y tirarlo al lago. Es otra vida que se vive y se deja, pero dejarla no se vuelve mas facil. Pero has crecido con cansancio no?


Pero estamos en esta playa y sugiere una manera de morir, no? Se hace tarde y lo unico que queda es dejar los añicos en la arena, esperar que la marea los disperse a travez de los años. A medida que el dia envejece las sombras se extienden sobre la arena. Hay garua en tu abdomen y ya no se trata de goteras, pero de una lluvia que nos lleva hacia la nada. No se si es acerca de olvidarse o recordarse, pero se porque pase tantas noches aqui. Esta playa sugiere una manera de morir y no es algo que quiera dejar pasar, con suerte la noche nos traga y el descanso en el piso del oceano se vuelva una realidad mas que una estela de luz dentro de los dias.

Estos campos que acompañan la arena esperan una llama, siempre encontraron en la noches un deseo de arder. Eso de llevar fuego al abdomen y quemar nuestros campos, dicen las lenguas que si el viento es apropiado ayuda a morir y vivir; los dias crecen y el campo empieza sentir que en esta playa las llamas no se van a dejar aparecer con la facilidad que esperaria. No sabe en que clase de problema esta. Hablando sin palabras y respirando sin aire, tomar los bosques y lanzar aviones de papel al horizonte. Naufragar en este tipo de playas es peligroso, los nombres se enredan, parece que saber adonde se va se pierde entre las dunas. Los dias que nos trajeron aca se escaparon y entonces las sabanas se enredan en la noche. Las lineas se pierden en este lugar y la memoria ya no es de confiar. Dejar de ser. No tiene mucha importancia ya.

Esta playa sugiere una manera de morir, no? Talvez es momento de tomar esa oportunidad y hacer un fuego con nuestros placeres y desdichas, sin ocuparlos ya mas. Espero que las lineas se den a entender y que logres comprender; espero que guardes la garua en tu abdomen. Abrir las ventanas y dejar que la lluvia inunde el cuarto, que el viento ruga con violencia adentro de nuestras venas. Dejar las velas caer sobre el piso, dejar los remos, olvidar el ancla, dejar que la marea lleve estos dias a donde plazca, dejar el cuerpo a la deriva y si por casualidad encontramos una nueva costa, empezar una vida nueva para nosotros y los lugares en que hemos estado.

Toma la garua y guardala en tu abdomen.

9.4.08

neon golden

Articulamos nuestra conciencia, con ella somos y dejamos de ser. Dentro de la cotidianidad del conflicto en nuestra comunicacion encontramos reflejos risueños de nuestros respiros. Ya no se si se burlan de nosotros o si simplemente se regocijan en su ingenuidad. Es de poca importancia en este momento. Vos te sentas al otro lado de la habitacion, con tus brazos cruzados y tus labios cuidadosamente cerrados. De vez en cuando me miras, te reis, sonreis y bajas la mirada. Dejas tus ojos perdidos en las sombras de la noche. Desearia que fuese mas facil recorrer tus venas, asi como los dias recorren mis pulmones, sin parar. Mis manos descansan en tus regazos, ha pasado tanto tiempo que no recuerdo la ultima vez que las tuve aqui. Nuestros respiros han formado un bosque entre mi boca y la tuya; se que acordamos hacerlo y dejar uno que otro sendero, pero eramos niños y nos justaba jugar. Ahora, nos perdemos entre el verde y el azul de la tarde. Si algo me queda es el viento, y si tengo suerte, la ventisca. Es porque me acuesto en el piso de este bote, sin remos ni manos ni caras. Es por eso que respiro, respiro las mañanas, tardes y noches con un afan burlesco. Porque talvez asi mis pulmones se inflen y pueda encontrar un espacio entre las ramas para verte. Pero es de poca importancia ahora. Nuestras ruinas se visten de amarillo y rojo con jubilo, en un eterno dialogo de nostalgia; por lo menos de mi parte, eso se lo debo a ser un idealista. Pero si algo he aprendido al dejar de ser niño es que asi funcionamos, entre el asfalto y los rascacielos, desde los balcones y las lenguas. Se que no pedi permiso para quedarme aqui, entre tus labios, pero el dia era azul y mis tripas estan teñidas de ansiedad; no tengo ni las fuerzas ni la disposicion para trazar el camino por tu cuello, delicado, ni por tus pechos, ni tu ombligo, ni la vida, ni las noches. Y ahi estas sentada, al otro lado del cuarto, jugas con tu cabello, reis, sonreis y me miras fijamente. Se que sabes, pero tambien se que no queres saber que sabes; no me quejo, la mayoria de las noches se que no quiero saber, pero los cuartos de esta casa son viejos a causa de eso, las fotos han perdido los colores y no iluminan los senderos. Disculpame, se que te hice creer que mis manos podian trazar el mapa que me diste aquella noche al subirte a tu carro e irte hacia la nada; y si no fue asi, te hice creer que mis palabras eran suficientemente maleables para compensar por lineas arrugadas en papeles viejos. Pero poca importancia tiene eso ahora. Las sabanas arropan tu cuerpo, sonreis, te reis, miras la noche sin cuidado. Mi respiracion juega con las manillas del reloj, haciendolas sonar a destempo; me permito encontrar regocijo en eso, porque no hay tiempo, y entonces todos estan fuera de lugar en mis manos. Pero disculpame, poca importancia tiene eso ahora. Estas arboledas se encuentran vacias, sin palabras, historias o noches. No creo que ninguno tenga la culpa, y si la tenemos, prefiero no saberlo. Ahora, nuestros bosques y juegos se encuentran plagados de lobos que nunca paran de reirse. Y me rio, porque es lo unico que queda en estos senderos. Disculpame, poca importancia tiene eso ahora. Estas ahi, sentada, te reis, sonreis. Mirame fijamente y sin cuidado.

off the rails

Los parpados se rehusan a dejar de temblar. Resulta comico incluso, si se viera a si mismo soltaria una risa. Hoy sigue sonando como hace unos diez años, afuera sigue un poco oscuro y los grillos se ocupan de llenar el ambiente de nostalgia. Los dias se mueven rapido ultimamente, asi como lo hace el paisaje cuando uno esta en un carro que se mueve a gran velocidad. En los ultimos años ha logrado visibilizar el rompimiento con si mismo, han escarbado sistematicamente en su pecho y este se ha llenado de recortes. Talvez seria mejor ser un idiota, ignorar los recortes, el sinsabor.

Talvez eso es, el sinsabor. LLevarse los momentos a la boca y no tener mas remedio que tragarselos a la fuerza, sin rescatar ninguna imagen con importancia. En ultima instancia, parece ser que la vida se traza con lineas que solo responden a nuestros calculos, no creo que sea posible de otra manera. No es la vida, sino nosotros, y uso nosotros para tener que evitar llevarme el "yo" a la cara; la vida esta ahi y le damos forma sin pedir permiso. No es cuestion de dejar de ser egoista, porque en escencia tal cometido seguiria partiendo del "yo", es encontrarse en el "yo" y dejar de darse importancia. No es cosa de dejar de darle importancia a lo que se hace, es dejar de darse importancia a uno mismo en relacion a lo que vivimos.

No es ajeno a nadie creo la sensacion de haberse perdido a uno mismo dentro de lo que se hace. Es mas, me atreveria a decir que no deberia de haber un "uno mismo" en lo que se hace. Preguntarse ¿porque? no deberia de ser una cotidianidad, pero aun asi tiende aparecerce por el rabo del ojo con constancia. La duda. La duda ha crecido sobre el bosque que llevo en la espalda por bastante tiempo. Me la llevo a la boca con el compromiso, que probablemente es un compromiso conmigo mismo que disfrazo con un compromiso hacia los demas. Es el miedo a que la imagen en el espejo se ensucie. El ¿Porque? exclama en momentos como este no solo una misera exposicion en el trasfondo pero un papel estelar en el dia a dia.

EN el dia es dificil encontralo, pero en la noche se vuelve mas evidente. Dar un paso afuera y sentarse en el asfalto, en el porche, en la terraza, donde sea; no se puede escapar la sensacion de que hay algo profundo, hondo y denso que sobrepasa aquellas pequeñeces. Talvez la liviandad es despues de todo insoportable, incluso cuando con terquedad yo tomaba el estandarte de esta y lo llevaba en mi espalda con cinismo. El brinco entre ese viento pesado que corre debajo de nuestros pies y la liviandad de el dia es similar al brinco entre estar "contento" y estar "feliz". Si hay algo que nunca quiero hacer es acompañar, nunca quiero que la gente, las situaciones, la vida, me acompañe, ni yo acompañar a la vida, las situaciones o la gente. No es enajenarse de vivir, es talvez un idealismo estupido de esperar de la vida cierta intensidad y honestidad que "acompañar" no tiene. Talvez de ahi nace la duda, el no saber porque se hacen las cosas, o el saber que se hacen porque no hay nada mas que hacer. No hay nada mejor que hacer. Nada. Pero que tal si lo hay? Que tal si se evitara esa frase para compensar por nuestra pereza y mediocridad. Lo que enrealidad me da miedo es perderme en el acompañamiento y olvidar que puedo hacer algo mejor, que la conciencia de la comodidad se me escape y esta ultima se disfraze de felicidad.


Quisiera decir que es idealismo, pero puede muy bien ser escapismo. Desde esta banca se extiende el paisaje, mas alla de los sillones, las cocinas, camas y comodidad se levantan las montañas. Desde esta banca pareceria que alguien hubiese tomado sus placeres, felicidades y trsitezas y les hubiera prendido fuego mas alla de los picos altos de la sierra montañosa. Talvez es eso, estos movimientos calculados que se disfrazan de incendios. Movimientos que yo comparto y en los que me densenvuelvo. Es tomar la cotidianidad y prenderle fuego para que deje de serlo. Tomar nuestra historia, nestro ser y prenderle fuego, escupir una lluvia de fuego al viento.

El dia es demasiado lucido. En el, miedo y duda se tornan borrosos y esto entorpece los movimientos. Tambien, en el dia, enfrentar esto equivale a verse en totalidad con las fallas, los lugares en nuetro cuerpo donde nos quebramos.

1.4.08

we rise, helpless

La tarde se mueve sin cuidado, de los días de seguridad queda poco. El terreno se tiñe de ceniza, con unos pocos manchones de color que arropan las laderas, parecería incluso que estos se han reunido para darse calor en este desolado lugar. Su brazo cuelga de la cama, sus dedos apenas rozan las ranuras entre la cerámica, fría e inmóvil; su cara se asoma por entre las sabanas y mira fijamente las sombras de la madrugada sobre el piso. Su otra mano descansa a la par de la cabeza de ella, su cabellera se riega en sus palmas. La respiración inconstante de siente pesada sobre sus dedos. La noche se mueve sin cuidado, las madrugadas son lo único que queda de seguridad. Se asoma por al ventana, se aleja un poco para no dejar que su aliento empañe el vidrio, las luces de la ciudad marcan las siluetas de otros días, se encuentran tan lejos en este momento. En esta noche solo existen sus cuerpos tendidos en el frío de la madrugada. Se fragmenta la respiración, los suspiros rozan su cuerpo y dejan una estela de añoranza en sus poros. La soledad parece inescapable, no importa que tan diestros nos volvamos en disfrazarla, la soledad, además de inescapable, no es en absoluto mala. Aquí, en este barco sin embargo, nos asfixia. Las olas nos mueven de vez en cuando y así mecen los cuerpos. Este habito de pluralizar la soledad es risible cuando menos. La noche satura el ambiente de tragicidad, poco tiempo queda ya para estas abstracciones. La marea se traga mis manos, sabiéndose capaz de reclamar mi piel sin ninguna disputa, de la misma manera el agua cubre los pies. Con memorias confeccionadas a la medida se hace un ultimo esfuerzo para ya sea remover o cristalizar el ancla que nos tiene aquí.

La constancia en el ser es algo que dificulta entretejer la vida de uno con aquellos que se va conociendo. Aun mas difícil se vuelve cuando tenemos historia personal, si bien no se puede prescindir de ella por completo, podemos, sin duda alguna, dejar de darle importancia. Si pudiese, enfrente de ese vidrio, morir se abriría la posibilidad de una infinidad de vidas, cada una con la riqueza de la ultima. Es posible que se prefiere la noche al día por la inescapable nostalgia que produce esta. Seamos conscientes o no, la noche es una de las muertes mas cercanas que tenemos, es por eso que en ella todo se tiñe de ese dorado inherente a la nostalgia.

Pero poca importancia tiene todo esto, en este lugar la vida se tiñe de ceniza y no queda mas que articular nuestros movimientos hacia una individualidad menos congruente.

Ella por su parte mantiene los ojos entreabiertos, cuando los ojos de el se mueven por la habitación ella los cierra para pretender un sueño profundo; lo ha hecho desde siempre, así talvez la gente no se molestaría en molestarla. Ademas, pensaba, que si creyeran que ella estaba dormida no se preocuparían en cubrirse con todas aquellas confecciones de mentiras con las que nos llenamos constantemente. Ella sabia que el sabia todo, pero aun así, apretaba los parpados con cuidado cuando sentía su mirada sobre su cara. Las sabanas jugaban con sus piernas, ella apenas le daba importancia. La noche significaba una vuelta a su infancia, una vuelta a aquellos momentos donde todas las marañas de ideas de su vida cotidiana se perdían en el vacío de debajo de su cama. Cada noche implicaba que podía trazar una vida entera de acontecimientos en su alcoba.

Para ambos la noche pesa en sus espaldas, respiran el frió con dificultad. Es sobrecogedora y recorre sus cuerpos sin cuidado alguno. Aveces piensan en unisono (sin saberlo, claro) que es de esas noches en las que seria preferible dejarse ir, dejar que la madrugada se llevara sus cuerpos y se perdieran cuando el sol diera luz la mañana siguiente.

Pero nada de esto importa. Mírame fijamente y sin cuidado.

Llevamos días caminando, de nuestros nombres recuerdo poco.