20.7.08

Parece que es hora de levantarse, de nuevo, estas heridas rien conmigo. Quemar las manos en alcohol al escuchar las ultimas palabras, entonces somos de costas, corazon amarrado con cables de radio y espaldas arruñadas.

Me desvisto a una mina plantada en mi pecho, conciente de que mis cuerdas vocales han sido arrancadas. Pero desenvolvemos esto como libertad. La vida abusa de giros cuando las sabanas caen al piso y descubren tez blanca cubierta de sol. Las manos se mueven y las palabras corren por el aire, desesperadas por alcanzar las venas de algun extraño.

¿Comunicacion? No, esta voz suena como un telefono de pago bajo la lluvia, distante y desordenada.

Esta calle de dos vias donde nos encontramos es una via muerta y esta vez fornica con la sangre, rozando las facciones con cuidado y cinicsmo.

Nunca era yo antes, pero no ahora, esta vez no.

No hay comentarios: