Llevar la noche en el bolsillo. Esa es la tarea mas difícil que se puede emprender estos dias. En algún texto Nietzche había mencionado aquellas figuras que habrían de volar en soledad por años, con el fin de aterrizar y dejar que la vida creciera entre sus poros. En el momento sonreí y pase por alto la noción de una vida asi, lo hice de manera burlesca y desde entonces no le di mas importancia.
No se donde dejar los ojos, ni donde guardar las manos. La noche ha crecido con lentitud y no parece haber nubes, cuentan por ahí que han muerto, una por una. Es entonces que la arboleda resuena en la oscuridad y no hay lugar donde encontrar imágenes que regurgiten colores de otros dias. De alguna manera siempre fue así y cuando en el horizonte aparecieron siluetas habrían sido solo mis manos temblando por el frio. Es en noches como estas que el aire que se respira raspa la garganta y cubre los pulmones de ceniza. Es porque el agua de este mar se ha llevado la noción de lo que es tangible y desde entonces a mis manos se les hace difícil llevarte hacia mi boca.
El cuarto se llena de madrugada, este silencio es inusual y me incomoda. Sin algún ruido se me hace difícil olvidar tu cuerpo que cae con gracia sobre la cama. Tu cabello se riega sobre las sabanas sin cuidado, tu respiración, casi rítmica, colma el cuarto y me impacienta. Me habían asegurado que en este viaje no me encontraría con nadie mas, entonces creí con felicidad que tus manos no volverían a llevarse a si mismas hacia la noche; pero lo hicieron, aquí estamos ¿no?. Fue hace tanto tiempo ya, aun así sos la misma una y otra vez, salvo por pequeñas diferencias, lunares, colores, suspiros. El respaldar se siente frio contra la espalda, pero prefiero eso a el calor de la cercanía con tus piernas. Naufragar asi parece haber sido algo que escogimos, después de todo, pero nunca viniste aquí, tu cuerpo siguió con la marea hacia otros días. Entonces, lo único que me acompaña en esta ladera, son los pinos que se amontonan, queriendo olvidar las tardes mar adentro; ademas de eso solo tengo tu respiración en mis manos, pero así convenimos y no hay campo para un arrepentimiento de esta magnitud. Fue hace tanto tiempo ya, no tengo recuerdo alguno de tu cara, tu cuerpo, tus pechos, tus labios, solo tengo tu sabor en mi boca y eso es suficiente para hacerme llevar a la garganta estas palabras, tratando de borrarlo.
Se hace tarde ya y tu cuerpo sigue tendido sobre el cuarto, lanzas al vacío tu respiración como jugando y no me queda mas que observarlos, débiles pero con determinación de llegar a algún cuello que quiera aceptarlos. Tengo la curiosidad de saber si alguna vez viste a alguien sin verte a vos misma, no busco que haya sido yo, eso lo supe desde el principio y no me molesta, pero tengo la esperanza de que lo hayas hecho y asi saber que no me engañe a mi mismo dejando crecer esa esperanza en mi boca. Me gustaría saber, de la misma manera, que paso con aquellas mañanas de "esta es la ultima vez". No contaba con que esta mañana estuvieras aquí, no sabia que de alguna manera habías llevado tu caminar al mar y lo habías dejado olvidado ahí.
3:01. Debería dejar estos hábitos en alguno de los lugares a los que vamos a caminar, dejarlo en una banca talvez, ahí creciera sin problema. Debería talvez, dejarlo en la misma banca donde te encontré, con tu sombrilla roja y tu pelo negro sobre la tez blanca de tu cara.
Entonces solo puedo llevarme a mi mismo a la cara y esperar en la sala de estar. No vendría aquí durante el día, las fotos familiares se amontonan y la terminación de las paredes es demasiado angular para mi gusto. No se como no te diste cuenta antes. Siempre parece suceder, en algún momento vine aquí y me senté en el piso sin moverme, pero ahora, estas fotos crecen amarillentas y no logro estar tranquilo en ellas.
Nunca duermo cuando te quedas aquí, se que sabes, así que me molesta que me lo preguntes todas las mañanas.
Asi tomo las llaves mientras vos derramas tu vida sobre mis sabanas, salgo por la puerta delantera seguro de no hacer ruido.
27.4.08
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1 comentario:
Escribo para que nadie lo sepa. Escribo para tener un mito fundacional de mi fracaso. Escribo para olvidar que escribo, para olvidar que no te tengo, para olvidar que tengo que olvidar. Escribo para reírme de todo esto. Escribo, en fin, porque algo habrá que hacer.
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