Arremeter contra nuestros calculos, la conciencia pesa en estos momentos. Los movimientos se vuelven sigilosos y medidos, esto de como se mueve el reloj por el dia y esos ¿Sera ya el momento?. Es casi como jugar a las escondidas, encontrar un lugar y esperar a ver la sombra de la otra persona cerca nuestro, el estomago se retuerce y las manos tiemblan. Tengo que admitir que hay algo de magia en eso, pero es indudablemente una tarea cansada y mis pies no han tomado un descanso por años ya; aveces me dispongo a no moverlos pero no parece servir de mucho, ya sea por inercia o un miedo a quedarnos atras. Lo siento. El aire sigue siendo fresco pero de poco sirve si no hay pulmones que lo encuentren. Entonces nace entre las costillas ese deseo de cortar esos hilos que penden de las muñecas y encontrarse en un lugar ajeno, donde todavia las cosas se dejan descubrir como nuevas. No sirve nada mas dar un paso afuera y dejarse ir, las mañanas prueban que aun cuando nos reimos el peso sigue haciendose notar. Mira, esto de la comunicacion siempre ha sido dificil, en gran parte porque la terquedad se rehusa a hacerse a un lado y cuando bien se que gritas mucho me cuesta hacerle caso. Las manos se olvidan a si mismas y el nudo se lleva a la garganta. Desearia vomitar todo esto, sacarlo de adentro, donde crece y se burla.
Levantarse a la mitad de la noche y perderse en el propio abdomen se convierte en un problema. Se extiende como la tundra y poco tengo para cubrirme del frio de llevarme las manos a la cara y no conocer. En la ausencia de la luz no hay que reconocerse y si se trata se hace mas dificil, se puede llenar los labios de orgullo y hacer responsable a la oscuridad de romper los dias. Llevarse a uno mismo en la espalda como un pensamiento es complicado, mas aun cuando carece de hogar y se traga vacio, sin tomar la traquea y darle aire. Complicado, no, complicado no es la palabra, rara vez viene a ser algo complicado y definitivamente esta vez no lo es; esto es confuso y precisamente en ello estriba llevarse a si mismo en la espalda.
Pero entonces, si ambos estamos aqui y pensamos movernos con tanta facilidad se me hace extraño verte en la ventana, dejandote caer por el balcon. Este cuarto de hotel fue confeccionado a la medida, dijeron que en el se nos haria facil ese asunto de cubir las caras con azul de mañana. Entonces el cuarto se escribe a si mismo como un estomago vacio, que se retuerce y en el descansar se hace dificil. Esto todo es tangible, pero partir del humo para acariciar tu cara es una tarea que no es disfrutable en el mejor de los casos, la espalda baja se queja y las manos se buscan para hacer aquella mueca de dientes que de pequeño parecia a un tiburon.
Llueve estos ultimos dias, las gotas se dejan caer sin preocupacion sobre los techos; talvez por eso llama la atencion e hipnotiza, eso de dejarse caer. Cruzar la cara con el dedo y sentir el relieve se vuelve casi imperceptible cuando la bulla de la lluvia calla todo. Es tener la esperanza que sea asi, en todas las casas y que entonces el mundo este muy aturdido para seguir. No se si sera eso, pero cuando llueve da la impresion de que el tiempo se da un descanso.
Mira que nos encontramos en este lugar, esta playa sugiere una manera de morir y se nos hace tarde. Esta costa tiene en sus manos un lugar que desde hace tiempo viene a dar en mi mente. Nunca habia estado aqui pero ahora entiendo porque pase varias noches sentado en estas dunas. Tu abdomen esta lleno de garua, parece que hay una gotera en este lugar y no contaba con eso. Mira que estamos en esta playa, el viento aqui corre de una manera diferente que lo hace de vuelta en los sillones; llevar los pies a la arena y sumergirlos es pedirle a la marea que uno pueda volverse granos y que en uno de los dias de sol que dejamos olvidados en las paradas de bus el viento nos levante. Dejar las huellas en la arena es un juego que toma mas destreza de lo que parece, no se si te acordas de aquellos dias donde la sal chocaba contra el rostro de manera estrepitosa y llevarse a la boca un trago de agua pareceria dulce incluso, esos dias lentos donde el talon se oprimia contra la arena, si solo fuese para dejar una muestra vivida de que estuvimos ahi. Habra sido en el apuro que la marea quedo olvidada y despues de unas horas borro las huellas, el problema esa ahi, que nuestras huellas se olvidan y no se encuentran; esperar encontrar hogar en un momento es algo que ya no es posible, pero no encontrar las huellas en la noche hace este asunto de crecer dificil.
Pero estos dias siembran en el pecho la necesidad de tomar esta casa y hacerla añicos, preparar el aire para los proximos dias; talvez encontrar una ladera donde puedan llevarse a boca y asi construir un nuevo cuerpo. Tomar todo y tirarlo al lago. Es otra vida que se vive y se deja, pero dejarla no se vuelve mas facil. Pero has crecido con cansancio no?
Pero estamos en esta playa y sugiere una manera de morir, no? Se hace tarde y lo unico que queda es dejar los añicos en la arena, esperar que la marea los disperse a travez de los años. A medida que el dia envejece las sombras se extienden sobre la arena. Hay garua en tu abdomen y ya no se trata de goteras, pero de una lluvia que nos lleva hacia la nada. No se si es acerca de olvidarse o recordarse, pero se porque pase tantas noches aqui. Esta playa sugiere una manera de morir y no es algo que quiera dejar pasar, con suerte la noche nos traga y el descanso en el piso del oceano se vuelva una realidad mas que una estela de luz dentro de los dias.
Estos campos que acompañan la arena esperan una llama, siempre encontraron en la noches un deseo de arder. Eso de llevar fuego al abdomen y quemar nuestros campos, dicen las lenguas que si el viento es apropiado ayuda a morir y vivir; los dias crecen y el campo empieza sentir que en esta playa las llamas no se van a dejar aparecer con la facilidad que esperaria. No sabe en que clase de problema esta. Hablando sin palabras y respirando sin aire, tomar los bosques y lanzar aviones de papel al horizonte. Naufragar en este tipo de playas es peligroso, los nombres se enredan, parece que saber adonde se va se pierde entre las dunas. Los dias que nos trajeron aca se escaparon y entonces las sabanas se enredan en la noche. Las lineas se pierden en este lugar y la memoria ya no es de confiar. Dejar de ser. No tiene mucha importancia ya.
Esta playa sugiere una manera de morir, no? Talvez es momento de tomar esa oportunidad y hacer un fuego con nuestros placeres y desdichas, sin ocuparlos ya mas. Espero que las lineas se den a entender y que logres comprender; espero que guardes la garua en tu abdomen. Abrir las ventanas y dejar que la lluvia inunde el cuarto, que el viento ruga con violencia adentro de nuestras venas. Dejar las velas caer sobre el piso, dejar los remos, olvidar el ancla, dejar que la marea lleve estos dias a donde plazca, dejar el cuerpo a la deriva y si por casualidad encontramos una nueva costa, empezar una vida nueva para nosotros y los lugares en que hemos estado.
Toma la garua y guardala en tu abdomen.
10.4.08
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