9.4.08

neon golden

Articulamos nuestra conciencia, con ella somos y dejamos de ser. Dentro de la cotidianidad del conflicto en nuestra comunicacion encontramos reflejos risueños de nuestros respiros. Ya no se si se burlan de nosotros o si simplemente se regocijan en su ingenuidad. Es de poca importancia en este momento. Vos te sentas al otro lado de la habitacion, con tus brazos cruzados y tus labios cuidadosamente cerrados. De vez en cuando me miras, te reis, sonreis y bajas la mirada. Dejas tus ojos perdidos en las sombras de la noche. Desearia que fuese mas facil recorrer tus venas, asi como los dias recorren mis pulmones, sin parar. Mis manos descansan en tus regazos, ha pasado tanto tiempo que no recuerdo la ultima vez que las tuve aqui. Nuestros respiros han formado un bosque entre mi boca y la tuya; se que acordamos hacerlo y dejar uno que otro sendero, pero eramos niños y nos justaba jugar. Ahora, nos perdemos entre el verde y el azul de la tarde. Si algo me queda es el viento, y si tengo suerte, la ventisca. Es porque me acuesto en el piso de este bote, sin remos ni manos ni caras. Es por eso que respiro, respiro las mañanas, tardes y noches con un afan burlesco. Porque talvez asi mis pulmones se inflen y pueda encontrar un espacio entre las ramas para verte. Pero es de poca importancia ahora. Nuestras ruinas se visten de amarillo y rojo con jubilo, en un eterno dialogo de nostalgia; por lo menos de mi parte, eso se lo debo a ser un idealista. Pero si algo he aprendido al dejar de ser niño es que asi funcionamos, entre el asfalto y los rascacielos, desde los balcones y las lenguas. Se que no pedi permiso para quedarme aqui, entre tus labios, pero el dia era azul y mis tripas estan teñidas de ansiedad; no tengo ni las fuerzas ni la disposicion para trazar el camino por tu cuello, delicado, ni por tus pechos, ni tu ombligo, ni la vida, ni las noches. Y ahi estas sentada, al otro lado del cuarto, jugas con tu cabello, reis, sonreis y me miras fijamente. Se que sabes, pero tambien se que no queres saber que sabes; no me quejo, la mayoria de las noches se que no quiero saber, pero los cuartos de esta casa son viejos a causa de eso, las fotos han perdido los colores y no iluminan los senderos. Disculpame, se que te hice creer que mis manos podian trazar el mapa que me diste aquella noche al subirte a tu carro e irte hacia la nada; y si no fue asi, te hice creer que mis palabras eran suficientemente maleables para compensar por lineas arrugadas en papeles viejos. Pero poca importancia tiene eso ahora. Las sabanas arropan tu cuerpo, sonreis, te reis, miras la noche sin cuidado. Mi respiracion juega con las manillas del reloj, haciendolas sonar a destempo; me permito encontrar regocijo en eso, porque no hay tiempo, y entonces todos estan fuera de lugar en mis manos. Pero disculpame, poca importancia tiene eso ahora. Estas arboledas se encuentran vacias, sin palabras, historias o noches. No creo que ninguno tenga la culpa, y si la tenemos, prefiero no saberlo. Ahora, nuestros bosques y juegos se encuentran plagados de lobos que nunca paran de reirse. Y me rio, porque es lo unico que queda en estos senderos. Disculpame, poca importancia tiene eso ahora. Estas ahi, sentada, te reis, sonreis. Mirame fijamente y sin cuidado.

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