Parece que he abandonado este lugar ya demasiadas veces, aun así trazar el camino de la cocina al cuarto de estar y de ahí por la puerta nunca viene a ser mas fácil que la vez anterior. Los ganchos a la par de la puerta ríen miserables, porque no tienen otra cosa que hacer, de ellos cuelgan las chaquetas que respiran con nausea el aroma de tu cuerpo y no debe de ser una tarea facil. De la misma manera, la madera que da la bienvenida a quien sea suficientemente desdichado de hacerlo, se escurre con color ceniza por las ventanas de los cuartos. Se que me ves, se que me juzgas, se que te morís igual que yo, asi que no entiendo porque asomas su cara todos los días en este lugar. Tal vez esos juegos de niño eran nada mas que una practica para dias como estos, donde las relaciones se desenvuelven como un armar y rearmar de legos, sin articulación propia entre momento y momento.
Así es como hemos perdido nuestros ojos en el camino, dejando que los pulmones escupieran sobre el relieve de la piel de cada quien que se nos acercaba memorias infelices. Ya me acostumbre a esto y por ello me he tomado el tiempo de confeccionar el mar a tus oraciones, huecas y trágicas. La animosidad que llevas en tu pecho no te hace mas que una imbécil, una tonta sin agallas, con tu rubor vino y tus ojos delineados, pomposa te paseas por tu propia mediocridad. Si, te has vuelto de esas que ponen la cabeza en la almohada por la noche mal diciendo los momentos que se te escapan por las manos y racionalizando la vida para mantener esas luces de neón en tu corazón prendidas por unos cuantos días mas. Es que tu corazón es como esas ciudades americanas donde se transita por las calles y la vista se emborracha con carteles que anuncian con color y vida promesas de sobrecogimiento, pero resultan no ser mas que antros donde se logra callar por un momento ese vacío entre tu diafragma y tu traquea. Me da risa que te das a entender como una tragedia, cuando no te das cuenta que para aquellos que te ven no sos mas que una comedia, amarga y sin dicha alguna.
Pero así tejes un bosque cada vez mas denso y podrido, donde la luz se pierde con mas facilidad y donde lo único que logras oler son aquellas memorias con sabor a inocencia (memorias que si no fuera por el tiempo de sobra que le das a tu nostalgia valdrían nada) que reacomodas día y noche. Te escondes dentro de las palabras que caen de tus manos, esas mismas que se entretejen en tus poros y así te enajenas de la vida, recurriendo a las metáforas y las hipérboles para compensar la falta de viento que golpea tu colina.
Es eso de los sueños veraneros de un piromaniaco empedernido que no son mas que los sueños de invierno de un necio. Eso de confundir los gritos con el cortejar de un tonto que se ahoga.
Estas palabras se sueltan al aire, con la esperanza que se evaporen con las lluvias josefinas y te caigan encima una de estas tardes, que sean de esas gotas gordas, que golpean y duelen. Así tal vez te despertes de tu cama, donde las cobijas de otro tiempo te sostienen con tanta fuerza.
Me repito cuando cae la noche que tal vez es hora de abandonar tu cuerpo, los de todos ustedes, que de lo único de lo que logran convencerme es de que son naufragios olvidados por la corriente y a la merced del polen y la fornicación del estomago oceánico donde se encuentran. Me repito cuando sale el sol que no he de hacerlo pues la soledad es un abrigo que nunca me ha gustado llevar y eso me hace peor que vos, que ustedes.
Si, anda y golpeate el pecho con orgullo de tu confección elaborada de las palabras, no te das cuenta que lo único de das a entender es que tu uso de retorica es excepcional en atar tus manos a tus lágrimas de noche entre semana. Soñador, que termino mas idiota, ¿no son los soñadores aquellos que hacen esculturas de barro en su interior esperando articular en marmol sus deseos?; ser un soñador, aquellos que nunca persiguen el sol, aquellos que se contentan con eludir el dia con cuidado. Si, sos de esos, de los soñadores, caminas por la ciudad como un dibujo a medio colorear, sin balance y con una herida al aire que espera pacientemente infectarse. Por eso tenes esperanza, por eso cuidas tu esperanza con cuidado, porque sin ella no tendrías nada de que aferrarte, nada que te distrajera de la mierda de vida que llevas.
Es porque he guardado la llave con cuidado pero tu cerradura se ha herrumbrado con las lágrimas con la que alimentas esa pobre llama en las palmas de tu mano. De esa manera logras sostener tu cara sobre manos que no podes mantener abiertas. Tu respiración se vuelve pesada, lo haces con compromiso, durmiendo con un cuchillo abierto hacia tu abdomen, que esperas decorar cicatrices sin profundidad.
Lo que no te das cuenta es que no sos, la vida no lo es y ahí esta la posibilidad de llenar los pulmones con un bosque en vez de películas con colores diversos y diálogos que desearías haber hablado vos. Lo siento, pero no puedo ayudarte con nada mas que se haya vuelto canceroso, te has convertido en la heredera de un motel olvidado que el mundo comparte y confunde con una metrópoli que arde. Entendé que esto es una suplica para reivindicar la intolerancia, no un tratado donde la dialéctica se practica desde ciudades ajenas. No me queda nada mas que arremeter contra las puertas viejas de este tren y dejar que el aire fornique con mis venas, romper los lazos con los nombres y prender fuego a lo que queda de estas salas de estar. No confundas lo que esto es, no lo hago por vos, lo hago por mi; lo hago para poder llorar sobre esta playa una tormenta, aunque en algún tiempo no quede mas que una linea que se deje concebir dentro de cada día un lugar que sugiera un lugar adonde morir.
Noches que se desarrollan en un caso complicado de escapismo. Traté de olvidar los lazos que determinan tu naturaleza, seguiremos teniendo esta conversación pero esta vez ya he decidido lo que vas a pensar. Las palabras se han quedado sobre tu lengua, muertas.
It's been a hell of a trip, now I step quietly out of this room.
3.6.08
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