Esto es como un juego de niños, casi. Los lunares en tu cuerpo trazan un mapa que me llevo al bolsillo, el aroma y la noche escriben cartas a dias que estan lejos, todavia. Me aseguro de mandar en cada una de ellas una llave, una llave que llevo en mi cuello, una llave donde las facciones se suavizan. Sueño de fiebre donde las imagenes pierden coherencia y crecen unas entre otras. La luz, tenue, cae con gracia sobre tu cara, que ha perdido esa mirada distante y ajena. Es risible traer a la conciencia en que clase de peligro me he metido, un peligro que se asoma a la vuelta, que crece en el estomago de un oceano que marca con firmeza la distancia. Aun asi, terco y necio, guardo mis manos en este carro, dejando que el exterior se herrumbre por la brisa marina. Es que desde aqui tus pechos y tu abdomen marcan con gracia una linea que se deja suspirar aires de montaña y soledad, desde aqui, el bastion que ha sido tu cara hasta ahora se desmorona, dejando ver una mirada fragil. Voy a admitir, aunque no lo quiera, que de cierta manera siento que el tiempo te arrebata y por eso le doy la vuelta a los relojes en las salas de estar, para que las manillas se vean ocupadas con un dialogo seco con el cemento. La vida es muy clara para mi gusto y por eso tiendo a construir caminos en tus ojos, porque me apetece perderme en la oscuridad, en todo lo que hay adentro, en tu tez, blanca.
Los pies caen el suelo sin ganas y parece que me muevo por inersia. Los dias te trajeron aqui y parece que yo he naufragado en la playa que brota en tu cuerpo, sin aire en mis pulmones. Me levanto por la mañana y trato de llevar agua a la cara, enfriar mis ojos que ahora se mantienen alertas, buscando encontrar en el relieve algo que puedan tomar, pero no lo logro, el agua corre por mis venas y mis pulmones, se me escapa, me rio, te reis, me convensco de que puedo. Dejar que quien soy se hunda en la oscuridad de un mar que traga y deja escapar fuego, envolver el momento con una habitacion ajena, la piel suave, miradas y sabanas que se pierden entre nosotros. Mierda, es querer dejar que la lluvia lave mi vida y la deje caer adonde sea que sea necesario, sobre tu cara, alguna que otra tarde. Esta vez, esta vez no se donde estoy, no se nada y se siente suficientemente bien para no quitar la cara. Esta vez me levanto por la mañana y me llevo el fuego a la cara, queriendo, nada mas.
I can't help but smile.
13.6.08
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