5.2.08

ii

Es eso de empezar, de comenzar.
No es eso lo que todos quieren? Borrón y cuenta nueva.

Es mas difícil de lo que parece, naturalmente, especialmente cuando la espalda esta repleta de maletas viejas. Cuero que lleva consigo años de trastes emocionales y materiales. Entonces no comenzamos. Conseguimos ese apartamento nuestro, con nuestra cama, nuestras mañanas de domingo, nuestros desvelos en el balcón. Pero aun asi no comenzamos. No conseguimos eso de olvidar; tenemos un nombre viejo, una cara vieja que lavamos todas las mañanas con jabon, talvez asi seamos un poco menos viejos, nos decimos. Pero son mentiras.

Y porque es? Eso de las maletas? Es muy arriesgado no tenerlas no? Que tal si las ocupamos mas tarde, seria mucho el riesgo que correr dejarlas atras. La memoria del pobre hombre.

Pero yo ya no puedo andar con mas maletas y sin embargo no puedo dispensar de ellas. Parece ser que aunque las deje a un lado en la carretera siempre encuentro la manera de hacerlas volver. Mi traquea se contrae y escupe las memorias que cree que la ahogan, mis ojos se cubren del sol con las imágenes de otros dias, mi voz habla de un yo que no conosco. Y no es una cuestion de victimizarse, es nada mas algo curioso; es como ser niño y ver al techo sin saber porque uno parpadea. Aun asi es un viejo habito que cuelga del techo de mi cuarto, un habito del cual no parezco poder alejarme.

Creo que no es solo sobre las maletas, creo que el pasado es indispensable para manejarse con la mayoria de la gente y olvidarse de él, si bien abre las puertas a algo mas pleno, involucra una necesaria distanciacion de la gente; la soledad no es algo que nos hayan enseñado a manejar.

De una manera u otra, las mañanas donde el sol se escapa entre las persianas y se riega sobre el piso sin discreción alguna ya no son tan disfrutables como lo fueron hace tres meses. Tampoco como lo fueron hace ocho u doce. Lastimosamente, creo que no lo van a volver a ser; por lo menos en este lugar y con estas maletas. La comodidad no es muy duradera y pronto pide una separación; o la pido yo, no sabría decir, pero en cualquier caso no tenemos una relación muy duradera.

Entonces que queda? Esto de estar sentado en el estudio a media noche no parece dar mas que textos incoherentes y lineas que se escapan.

Pero ahí esta usted. Sentada en su pedazo de mundo. Con una sombrilla roja cuya luz juega con su pelo oscuro. Su figura estoica y silenciosa es como uno de esos montes que la nieve con tanto diligencia como elegancia arropa. Su voz es como el mar y yo no se nadar.

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