1.7.09

Sire

Adelante, tenemos lo que queres acá adentro, una vida acomodada al pastiche de la estetica, mal formados y hermosos, maquillados por el neón y la base. Les han dicho que es mas que eso, sabemos, pero les tenemos que decir que aquí no hay mas que piel sobre piel. Borrate la cara de angustia, que has trabajado arduamente por esto y, en todo caso, si sentís que no te lo mereces es porque te carcome el miedo, no el orgullo.

Vimos el circo que han puesto allá abajo, con sus corazones de plata adornados con carne de quienes pisotean en el suelo, encantados, gritando y saboreando la importancia de una falsa mañana, encontrando en el desfile de martir el sabor que siempre le falto al café después de que cogían asustados. Somos quienes pidieron, somos por quienes vinieron, por quienes han trabajado. Y ahora ¿esto? No era lo querían, lo sabemos, pero ahora no hay vuelta atrás. Adelante, sin la ropa.

Somos tus amantes, tus hermanos, tus amigos, tus padres y madres, podridos y quebrados, creciendo como musgo en el interior de tu pecho. Creyeron que haciendo a empuñar la vida como cuchillo contra nosotros se desharían de su angustia, su molestia con acostarse en cama y saberse ustedes. Nos han acortado la espera, hermanos y hermanas, enfermos.

No somos tus hijos, tus hijos, tus hermanos, tus madres y padres, tus amantes. Somos la mala cosecha, la peste de los cerdos, somos enfermos, enamorados de su carne y alma, somos grotescos y bellos, sublimes.

Somos los caballos de trabajo, viejos y enfermos, sangrando desde nuestras gargantas. Nunca habíamos visto quienes como ustedes con dientes torcidos quisieran roerse entre si. Bailamos como un pulmón negro y pronto nuestros corazones no pudieron mas. Quebraron las patas del potro y nosotros nos encargamos de llevarlos hasta el corral. Con corazones de cartílago no se puede mas que rogar por que sea rápido. Somos tu escalofrío. Nos merecemos esto.

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