Si bien era totalmente consciente, gracias a las clases de ciencia que habia recibido en el colegio, de que su existencia era diminuta dentro de su abstracción de mundo, nunca habia este sentimiento sido cristalizado tan grandiosamente como lo hizo ese día. Por primera vez habia observado que su montaña, por mas grande que habia parecido alguna vez, no era nada mas que un pequeño punto, en una pequeña ciudad, en una pequeña provincia, en un pequeño mundo que giraba sin control al rededor de una esfera brillante en la nada. Su existencia ahora marcaba el curzo por el aire, sostenida solo por su vertigo; un anacoreta era lo que le llamaban, pero el nunca pudo escoger eso, el exilio fue un mandato que el jazz y los labios de rojo habían decidido para el. La vida en el aire, especialmente cuando es sostenida con tan poco, con un tratado, con lobos y estepas, con labios carmín, no es nada facil. El aire rojo y azul zurca el paisaje del pecho y las piernas; el no era mas que un agrimensor de la soledad, de las epopeyas quijotescas y en sus dias de suerte de una linda muchacha sentada en una banca o de un par de lentes humoristas. Su respiracion (como ir y venir constante de una existencia) marcaban el ritmo al que el barco se movia entre las nubes y las caras y los brazos y las risas. Josephine.
Ejercicio del día: Manera sencillisima de destruir(se en una) ciudad. (Gracias, Julio)
Lee asi: "Si por cosas del azar usted, navegante, se encuentra con un lento dia de viento y verano; día en el que los cronopios hayan decidido prescindir de usted e irse a juguetear en el pasto con gatos, mundos o mandragoras en la habitación, este ejercicio es perfecto para usted. Encuentre un lugar en la cubierta, especial cuidado con las ranuras en el suelo (nos tomamos la libertad de asumir que usted, debido a encontrarse en este viaje, se ha desprendido de su individualidad, personalidad, nombre o cualquier otra palabra que se refiera a esas jugarretas que se hace la gente con si misma) pues podria escurrirse y caer por la borda como gotas en la ciudad, lo cual seria un gran infortunio pues tendriamos que ir a buscarle en cada persona que fuera a caer y seria un gran retraso para usted, para nosotros, para un teatro magico o una sombrilla roja. Ahora bien, una vez que haya asegurado su posicion en la cubierta busque en el horizonte una nube cumulus, las aquamarina son preferibles, pero bien puede usarse una azul o roja. Una vez que haya encontrado una nube de su agrado, use su espejo de bolsillo (aquel que encontro en la mesa de noche del arbol) y riase de si mismo, una vez efectuado esto podra ser la nube sin mayor complicación; espere a que el viento le lleve hasta una ciudad que le guste" [Oh, Josephine, Josephine] "Y sin mas espera conviertase en cemento duro, duro y frio. Su cuerpo se precipitara hacia la ciudad de manera rapida; es preciso mencionar que el siguiente paso requiere gran agilidad en el no ser y ser todo, cuando falten unas cuadras para colindar con el primer edificio use su espejo y riase de nuevo (si su ser le permite, cosa que no deberia de ser de gran dificultad si se considera lo que se hace), sin prestar atencion a los lobos, a las mascaradas y demas cosas que surgiran del espejo escoga la habitacion de la lluvia. Ahora podria maniobrar con libertad desde adentro y destruirse de la memoria de la ciudad y sus habitantes, del lenguaje inmaduro y la injusticia, de las expectativas y el compromiso burgues."
2.1.08
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